jueves, agosto 11, 2011

El error como fuente de inspiración

El ejercicio de extrapolación de siglos es una gimnasia interesante, ya sólo sea por emplazar ideas viejas en nuevo contexto o simplemente por el mal entendimiento de los mecanismos del pasado que terminan generando un pensamiento nuevo.
El pasado me trae este compositor tan cercano, Ockeghem y su misa Prolationum. Se podria decir decir que la misa Prolationum es una obra enteramente basada en un solo procedimiento constructivo: el canon.
Las distintas secciones de la misa a cuatro voces se basan en canones superpuestos en distintos tiempos y claves (modos).
La misa Prolationum es una obra de escritura sintética. La partitura es “un papelito” que tiene al comienzo de cada línea melódica individual instrucciones con claves temporales y de transposición de alturas para los cantantes. Cada linea es leída por dos cantantes que ejecutan el canon a distintas alturas y tempi, como indica el ejemplo siguiente.
Cada cantante sigue su línea con su propia clave de altura y su propio tempo. Hay que salir un poco del asombro naive de la extrapolación de épocas (del tipo: cómo hacen los chinos para leer chino!) , estas practicas eran comunes en el corpus de la música del siglo XV; en la Misa Prolationum, Ockeghem las lleva a un extremo por puro amor al "puzzle" pero en líneas generales eran recursos que los cantantes entrenados de su tiempo debían manejar.

Ockeghem, como todos los compositores de su tiempo escribía “las partes”. No hay un total de la obra con las voces superpuestas, tampoco alineadas, concepto totalmente ajeno a la época. La superposición de las voces se da en la cabeza del compositor y en la misma práctica de la música, donde cada uno sabe que tiene que hacer en función a su línea y en relación a los demás.

Esta práctica incluye también que notas son posibles y cuales no, que no necesariamente escritas (evitar la quinta disminuida, por ejemplo, es algo sabido, que no hace falta escribir).

Arde Londres de nuevo

El canon es un mecanismo interesante, ya que al entrar las voces sucesivamente genera de por si una imitación y por lo tanto introduce la sensación de motivo, un concepto nuevo en la música de esta época. Al superponerse las dos voces del canon, la línea melódica se pierde en ese espejo desfasado y mas que una línea repetida, al estar la voz yuxtapuesta consigo misma, el original y la copia se borronean.

Es imposible escuchar dos líneas independientes, al menos para esta pobre chica que escribe. Y el efecto de enmascaramiento tiene una cualidad particular por el hecho de que la voz se esta enmascarando a si misma.

Ockeghem utiliza siempre doble canon en esta misa. En la factura textural de la obra va alternando siempre dos voces distintas con sus respectivos canones.

Escuchar dos voces totalmente independientes es un ejercicio imposible, y cuando el entramado se duplica a las cuatro voces, entramos en un tipo de experiencia psicótica: superposición de lo mismo con lo mismo en dos grupos de melodías distintas. Se originan texturas corales complejísimas y muy difíciles de seguir. Es una experiencia perturbadora.

Lo melódico en sí.

Hay otro tema importante que tiene que ver con la naturaleza de la línea melódica. Cada línea del canon es una linea variada, intensa y sobre todo bella, que fluctúa. No hay repeticiones, no hay material motívico de fijación de las melodías; sólo una deriva melódica constante en estado puro: son líneas disfrutables pero difíciles de retener, ya que desde su origen, por el procedimiento de varietas que mencione en un post anterior, la melodía evita ex profeso todo anclaje pronunciado en la memoria.

Con largo aliento, cada voz de la misa discurre largamente, respirando en distintos lugares, siempre individualmente, para concluir sí con las otras voces al final de las grandes secciones. Es un derrotero con una larga y zigzagueante deriva. Pero deriva siempre en el barrio, en un territorio amable y parecido.

La repetición sin cabeza

La combinación de la polifonía "atemática", es decir estas melodías sin personalidad marcada, con la técnica del canon, o sea la técnica de la repetición, crea de alguna manera una paradoja en la escucha. Se repite algo, pero algo que no es totalmente claro en sí mismo, se repite un fantasma.

Y así como el concepto melódico en estado puro prescinde de la idea de identidad melódica (lo melódico en si), el concepto de repetición también prescinde de original ya que se esta copiando algo vago. Lo melódico impera sobre la melodía, y el proceso de repetición sobre lo que se copia. Vale decir que es música extremadamente abstracta.Y así se escucha. El anclaje técnico de la construcción de la música a través de cánones abre preguntas sobre el concepto de identidad y repetición. podría decir que la música de esta época, así como la de los siglos anteriores (escuela de Notre Dame) esta basada más en las estructuras que en los materiales detallados. La construcción impera sobre el detalle.

Para cerrar esta velada, les recomiendo un articulo muy bonito en internet sobre Ockeghem que enmarca estas ideas basando en una herramienta de escucha (análisis?) que es la paradoja en la escucha. La página está en francés y tiene unos dibujos increíbles. http://www.quatuor.org/musique06.htm

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