miércoles, junio 22, 2011

Revelados


Professione: reporter, de Antonioni, tiene una última toma memorable donde las cosas suceden fuera del foco de la cámara. No es un lente del todo ciego (ese es el punto interesante), ya que podemos ver algunos elementos fragmentarios, escuchar otros, intuir los mas, y no entender algunos…
La cámara está ahí, puesta y ocupada en lograr su toma magistral en forma de huevo: sale de la habitación del hotel donde transcurre la escena, pasa a través de la reja de la ventana y vuelve a entrar a la habitación del comienzo, esta vez desde afuera de la misma reja. Mientras la cámara juega al cine de autor, las verdaderas cosas van sucediendo mas o menos fuera de su ojo: se pueden ver y escuchar algunos fragmentos antiestéticos de hechos que serán sustanciales para la historia.
Hay una analogía expresiva con otra película de Antonioni, Blow up, donde la historia se va armando afuera, esta vez el fuera del lente es temporal, la historia se arma en el futuro…
Un fotógrafo toma unas fotos de una pareja en un parque de Londres. En realidad la fotografía (y los hechos) estuvieron siempre allí desde el comienzo, pero el develado de la trama, la percepción de esos hechos, es paulatino, y sigue aún después de terminada la película.
Blow up está basada en el cuento de Cortázar, Las babas del diablo (un comentario aparte: es un cuento maravilloso pero de escritura insufrible! Julio, qué gran estratega de la historia, pero que pluma tan empalagosa!).
Las sucesivas ampliaciones de unas fotos hablan de una percepción que va asimilando los materiales de a poco, en cámara lenta. Todo estaba allí desde el comienzo, los que no estábamos ahí éramos nosotros, que nos vamos corporizando de a poco, a medida que nos damos cuenta de las cosas. Vamos viendo en ensoñacion, las luces del centro.
Cortazar nació en Bruselas pero de chico vivió en Banfield, un suburbio de la provincia de Bs As.

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