martes, mayo 05, 2009

La inercia de las cosas.

Hace meses que no escribo música. Creo que es el primer recreo largo en 7 años, tiempo que llevo viviendo en Europa. Debo reconocer que la ausencia de escritura me da vértigo, vuelve la vida muy vacía, bastante híbrida y chata.
En Argentina estos recreos son más comunes, en Europa no tanto, porque la maquina compositiva se está siempre moviendo, por uno mismo o por los demás, que te piden obras, generan proyectos, etc. La contemplación “en sí misma”, fuera de la acción concreta es algo que no se da por lo general en la Europa pragmática y mucho mucho mucho más en la pampa húmeda. Es más fácil vivir sin pensar tanto.
Pero yo necesitaba parar, enfrentarme al vacío de la mano quieta y la cabeza a mil por hora. Reflexionar cosas sobre mi lenguaje para no seguir escribiendo siempre la misma obra. No lo digo por una cuestión de originalidad, sino por una cuestión de inercia. Parar un poco permite apropiarse de algunos “modus operandis” y deshacerse de otros.
Es fácil para mi (en teoría) escribir cierto tipo de obra con recursos que ya manejo. Obras que sé que van a funcionar, que se pueden tocar, que a la gente le va a gustar. Encapsularse dentro del propio estilo y darle a la manivela sin pausa.
Pero … para qué? Me vienen esa preguntita incómoda de argentina largamente psicoanalizada … para qué el do, el re, para qué un multifónico, para qué la escritura, la belleza de la obra, la sensualidad del sonido, la situación de concierto y la vibración del platillo en la atmósfera terrestre?. No sería más fácil escribir una pieza tras otra en lugar de tanta pregunta?
Y no. Porque si las obras no son una pregunta abierta, un bosquejo de solución, un mínimo intento de cambiar algo, no tienen el mínimo sentido - más allá de su calidad. Y muchas veces hace falta parar, tomar perspectiva, enfrentarse al vacío y tomar decisiones (aunque sea reconfirmar las de siempre).
Yo sigo creyendo que el sentido de escribir música es cambiar el mundo (aunque sea un poco!), no perpetuarlo.

Hace meses que estoy pensando en el órgano sin escribir una nota; escuchando cosas, analizando, estudiando, pensando. Y me alegro. Porque al principio escribir para órgano me resultaba una cosa muy extraña. Y necesité unos meses para tener una idea, algo que realmente quiera decir. No sé que tipo de “algo mío” hubiera escrito hace tres meses cuando el instrumento me resultaba tan ajeno.

2 comentarios:

gabriel dijo...

También se escribe así. Como si se inscribe antes de escribirse, no?

Forza per la causa!!!

gabriel dijo...

quería decir "como si se inscribiera..."