sábado, octubre 06, 2007

Un mundo mezzo-piano

Hoy fui a un concierto de musica barroca en el Concertgebouw de Ámsterdam, del talentosísimo director argentino Adrian Rodriguez van der Spoel, el increíble gambista Paolo Pandolfo y el super ensemble Holland Baroque Society (no me alcanzan los adjetivos!!!). Tocaron exquisiteces de Marais, Lully, Couperin, Valente y un aluvión de canciones de diversos autores además de improvisaciones.
La música que tocaron está en un rango dinámico reducido pero todo se escucha perfectamente. El concepto moderno de forte es imposible para las posibilidades técnicas de estos instrumentos: laúdes, cuerdas de tripa, clave, voz cantada sin vibrato, etc.
El universo de percepción entre lo suave y la nada no es solo una cuestión de volumen, sino abrir la percepción a otros parámetros, como tantos compositores de siglo XX demostraron. .
En la música barroca, es interesante en lo tímbrico la convivencia de “la nota” con “el ruido” del frotado de las cuerdas y los distintos ataques de los arcos. Es maravilloso cuando el gambista toca la cuerda grave, esa cosa tan ruidosa y áspera, que además tiene altura.
Hay también parámetros expresivos ligados a la intensidad, por ejemplo frases que en un diminuendo se desvanecen en el silencio, con los músicos sólo haciendo la mímica al llegar al final del rango. Tiene poesía y también humor.
Nuria Schoenberg una vez me dijo en relación al cuarteto de su esposo Luigi Nono “Fragmente, Stille an Diotima” que “el mundo se había vuelto muy ruidoso”. En mi fantasía pienso que el mundo barroco era mezzo-piano.

1 comentario:

Thesmoked dijo...

El mundo siempre ha sido, el adjetivo que se le ponga da igual porque la Tierra es un Todo. De hecho si mi álgebra no se equivoca si tomo un único numerador y no lo defino tengo el infinito.