lunes, julio 18, 2016

Alegría lenta

Ayer fui a ver una exposición de Dominique Gonzalez-Foerster in K20 en Düsseldorf. Fui un poco de carambola. No conocía a la artista, solo de nombre. Al principio no entendía nada. Me encantó ese recorrido a través de las salas del museo con una total incertidumbre y una media sonrisa whatthefuck? Hace mucho que no me pasaba. Todos los carriles del arte contemporáneo tienen algún tipo de contexto en la galería de mi cerebro S21. Esta muestra no.

A lo largo de las horas, ya fuera del museo, la muestra me fue gustando mas y mas y mas… los espacios, los objetos, las ideas, se me empezaron a meter en mi cabeza transversalmente…


A continuación una crónica balbuceante para una experiencia incompleta…

Dominique Gonzalez-Foerster dice:

"Ésas son las reacciones que busco yo, por mi parte, en un público para mis exposiciones. Pienso que el arte actual es más intenso como experiencia que como fábrica de imágenes u objetos. Es espacio, es tiempo".

Digo yo: tal cual! Gracias!


Ella: "Es más fácil hacer una obra de arte obvia -una pintura, una escultura- que algo que esté en el límite. Los que trabajamos en los medios plásticos tenemos la suerte de tener una libertad total y unos espectadores que pueden circular. El cine, el teatro u otros géneros cuentan con espectadores más pasivos". 


Yo: Dominique me parece super eficaz en la creación de espacio-tiempo, creando unas arquitecturas que mas que en el espacio están en la mente.
Mi impresión (nunca mejor dicho) es una imagen de un lugar, físico y afectivo, que como una marca de tiempo queda en la memoria. Por ejemplo, si rememoramos una habitación de hotel en la que estuvimos en el pasado, tal vez  recordaremos la alfombra, las sillas (que tal vez eran dos o tres pero en nuestra memoria se vuelven protagonistas) la ventana y un par de libros… la luz. El resto de los detalles están borrados en esta arquitectura del pensamiento.
A lo mejor nada que ver, ja ja ja!! No se si es la intención, pero me encanta la idea! La mayoría de las buenas ideas provienen de un gran equívoco!



En esta conjugación del espacio-tiempo-afectos, Dominique Gonzalez Foerster no es más es una arquitecta de la psicología. En el espacio del K20 en Düsseldorf  rediseñaron el espacio de la sala grande en múltiples pequeñas estructuras. Cada estructura corresponde a una instalación, cubículos de diferentes tamaños, todos ellos  casi vacíos, con alfombras, dos o tres objetos en él y maravillas de la iluminación. El espacio está vacío de objetos pero lleno de otras cosas como la instalación Brasilia Hall, una sala con una alfombra verde (que otro color para ese título!) y una pantallita pequeña al final con un video. 



En ese laberinto de espacios, una instalación desemboca en otra,en otro color, en otra alfombra, en otro paisaje... en un momento perdés el hilo y es  imposible imaginarse como es el mapa de la habitación.
Es como si uno se sumergiera en un video juego con sucesivas pantallas oníricas con paisajes despojados y atípicos, aunque típicos de la ciencia ficción (Ray Bradbury y Philip Dick entre los libros favoritos de Dominique expuestos también en la muestra).



Un inmenso placer, lento, que se prolonga a lo largo de las horas, de los días… y continuará…

Después fuí al primer piso, a ver la muestra de arte contemporáneo del K20, que consiste en una colección de ... cuadros!!!! Y me costó bastante. 

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