domingo, abril 12, 2015

A volar. Pequeño Larry Shiner comentado.

El artista romántico, libre, impulsivo, individualista y personal que sigue sus propios impulsos y vive bajo sus propias reglas, no se si ha existido en algún momento, pero es seguro que ahora no existe más.

Dice Larry Shiner en “La invención del arte” (gracias Luni por la recomendación, soy tu mejor alumna!)


chupate esta mandarina, Leonardo... 

 


Y nosotros, los modernos, sobre todo los que vivimos en los países del norte donde se paga por componer escribimos lo que se nos antoja pero: para viola, soprano saxofón y piano microtonal, entre 12 y 14 minutos, una obra que pueda ser aprendida en máximo tres ensayos, que utilice microtonos, y se adapte al tema de “música en los jardines”; notas de programa explicativas de cada sección de la obra y rapidito, para el 15 de noviembre de mil quinientos...  Y vive la liberté!




Ja ja ja!! Lindos no tan locos...



El típico "está bien escrito". Y el más típico aun quiero retruco: prefiero escribir mal pero ser yo mismo. Causa con y sin rebelde. 
No tengo mucho que agregar, salvo una salvedad fundamental: la música (y el arte en general) me parece la invención más maravillosa, completa y trascendente de todos los tiempos. 
Me gusta discurrir sobre su importancia y sentido. Pero me atrevería a decir que las soluciones vienen de lo inexplicable de la obra que entiende algo que pasa, que nosotros no (y el libro de Larry Shiner tampoco)
Charlar ayuda; no se si cambia lo que uno hace, me gusta creer que sí, pero sobre todo ayuda a no ser tan b...  y disfrazarse de catedrático del arte o ponerse la capa de artista (otra vez la palabrita). Sigamos enfrentandonos el misterio y las preguntas haciendo cosas. 

El serrucho de cristal y las personas de verdad.

siguiendo con el post anterior...

 a raíz de la olla con agujero la plasticola que no pega, en este auto- debate sobre el arte contemporéaneo encontré esta cita de Santo Tomás de Aquino en el libro The invention of art, de Larry Shiner, hermosa recomendación de mi hermana Luciana, siempre tan dedicada e hiper informada.



La utilidad es parte de la belleza en el siglo xiii. No asi en el siglo xix y xx, donde la inutilidad parace ser parte de la belleza.

Y ahora?

...

Hablando de utilidad, belleza e importancia del arte en nuestra vida, encontré esta inquietante noticia-imágen-evento, de la protesta en España contra la Ley Mordaza, prohibición de manifestar y aplicación de ley Antiterrorista para las demostraciones públicas...




Un acto brillante y perturbador... estético y tremendamente poderoso.
Aqui el link.

Y la obra se convierte en acto. Dan ganas de hacer cosas, de moverse, de juntarse. Inspirador.

Ojalá sirva.




viernes, abril 03, 2015

En el aire...

Una de las características del arte es que es suntuario. En otras palabras, no sirve para nada; no debe servir para nada.
Ahora, si el arte se vuelve utilitario (me muevo en un mercado de oferta y demanda, vendo obra, entretengo a las personas, las educo, decoro, adorno, etc... o sea cumplo una función "concreta") que sentido tiene elaborar algo funcional que no sirva para nada? Ese es el problema  (creo que bastante importante) del arte contemporáneo. Una contradicción ontólogica: fabricar una silla donde no te puedas sentar, una plasticola que no pegue, una olla con un agujero en su base... el casi arte... casi lindo... casi práctico... casi importante... atado al devenir funcional pero no totalmente. Sin pena pero sin gloria.

La función social del artista esta cada vez más desdibujada. Veo (nos veo) a los artistas (ya dije antes que esta palabra me da verguenza pero que no se me ocurre otra) como diletantes, apasionados secretos y privados, de algún aspecto de la cultura que se cultiva con en un teatro personal. Un teatro escondido que a veces hace resonancia con el main stream. Un acto individual, que tal vez sea muy importante pero que no le importa a nadie. Trascendente aunque solitario, el artista es una figura anti-revolucionaria: el opuesto al artista que cambia el mundo sería un artista que no toca al mundo para nada.
El artista a vuelto a su torre de cristal, pero no a la torre lejana e inalcanzable desde donde ve al populacho, sino una torre que lo vuelve invisible a la sociedad: o mejor dicho tan visible que se vuelve indiferente.

Entonces el arte se construye en espacios sociales neutros, desde el vacio, desde la nada, desde los huecos. Se construye desde la perisferia hacia los bordes. Como cuando uno se pierde en un video juego en un territorio de pasto sin acontecimientos, sin bombitas, sin tesoros, sin peligros, sin puntos.

Entonces a la pregunta de si existe el sonido de una rama que cae en el bosque donde no hay nadie para escucharla, en el contexto del "artista y su entorno" se parafrasearía:

Existe la música que nadie escucha?

y la música que te entra por un oído y te sale por el otro?

Se las dejo picando...



Flor de ventilador!