miércoles, diciembre 24, 2014

Naturaleza muerta

Cuál es la naturaleza de una obra es siempre la pregunta; cuál es su esencia, su verdad, su linaje. La respuesta muchas veces se define primero por lo que no es, siendo muchas veces las opciones desechadas mucho más bonitas que las que quedan; pero no se trata de mejor o peor, de lindo feo, de bueno malo, sólo que las cosas sean lo que tengan que ser. 
Entender de que va una obra es la clave: mientras que el resto va a ser un desvío, una decoración de navidad en pleno Junio.
Con los lenguajes musicales extendidos la pregunta de "la naturaleza" se complejiza. ¿Es teatro? ¿Es instalación? ¿Es un concierto para escuchar? Por lo general la respuesta está en el medio de las cosas. Pero un espacio que está entre las cosas no necesariamente tiene que ser indefinido: es un espacio de otra naturaleza pero consistente en su linaje. 
Ese es el gran problema que veo por lo general en las instalaciones que involucran audio (no me atrevería a decir música): o son una puesta ambiental que acompaña lo visual sin molestar demasiado o son un embole frito. ¿Por qué? Porque muchas de estas instalaciones están en un limbo conceptual, donde las cosas están definidas no necesariamente por una decisión tomada sino por falta de ella. La hibridación del espacio nada tiene que ver con la indefinición de una propuesta ya que estos mundos frágiles, inacabados, mixtos, deben encontrar su identidad poderosa y definida en la propia esencia: si son frágiles, que la fragilidad sea consistente, si son ambiguos, que sean ambiguos con muchas ganas... Apropiarse de los materiales, apropiarse de la estética y de las ideas (propias y ajenas que más da!) es lo que define cualquier trabajo artístico, desde una obra para doble orquesta hasta un mingitorio firmado por Néstor de Temperley.  Todas las preguntas descuidadas caerán en un colchón neutro de fórmulas trilladas que siempre estará ahí esperando con respuestas fabricadas desde el lugar más común posible. Lo que nuestra imaginación no toca lo absorve inmediatamente el sentido común. 
Hoy estoy  atravesando el insomnio con estas preguntas en relación a mi trabajo con los objetos. La primera inquietud que no me deja dormir es como ordenar la profusión de objetos en el espacio. Esta es la pregunta aparente, la primera y la más práctica si se quiere. Pero la pregunta detrás de la pregunta, la verdadera, es, cual es la función de esos objetos, su entidad y su cualidad.  Que los objetos se comportan como instrumentos musicales, no hay duda, pero también son objetos en un espacio visual. La idea (respuesta?) que me llena de belleza y de felicidad, es la definición de estas obras como piezas 3d, instalaciones performáticas, donde los objetos tiene comportamientos musicales pero a la vez están definidos en el espacio plástico. 

En mi trabajo el espacio es un espacio genérico. Son piezas-instalación que pueden dialogar, interactuar, adaptarse (o no) a diversos espacios concretos,  como un escenario, un edificio con una columna, una plataforma, un gimnasio. Obra para clarinete y ángulo de la pared en 45grados. Obra para violín, columnas y foco de luz; una exageración que no deja de ser un camino a explorar interesantísimo.
¿Cuales son los elementos genéricos del espacio, aquellos que tienen que existir para poder realizar la obra? La distancia, planos, alturas, las paredes, el techo, los ángulos y sobretodo la luz (la luz siempre recorta, define, inventa el espacio). El espacio como categoría plástica, esta definido por  los elementos que lo pueblan que como un negativo recortan el aire alrededor que los abraza en una especie de "envolvente plástica". Fondo y figura son entonces intercambiables: el hueco que hay entre las cosas es el dibujo del espacio y viceversaEn un dibujo típico, la figura troquelada de la distancia que hay entre la casa, el árbol y la nube es la definición del contexto, que como un huevo alberga a todas las cosas dándole sentido y dejándose dar sentido por ellas. Que sería de la casa, la nube y el árbol sin el “aire alrededor” que les dan forma de afuera hacia adentro.

Me hace inmensamente feliz haber encontrado una solución para sostener las las linternas mágicas y los objetos usando simples pies de micrófonos: el soporte (y hablo de soporte en la forma más concreta que hay, o sea, mesita, tarima, andamio, estructura) le da una entidad visual al proyector, lo perfila en el espacio, permite moverlo en  3d (arriba, abajo, en diagonal, girando… una maravilla) y además el proyector esta flotando en el aire conformando un objeto único, como un ojo con patas (me sale  el Disney con mucha facilidad). Por lo general en los conciertos las mesas para percusión, atriles, luces para leer, estuches, etc, ocupan un espacio considerable y todos pretendemos que son invisibles. 


La definición de esta música instalación, más allá de su acción temporal, se da también por el dibujo de las cosas entre si, ese hueco que queda entre los objetos.

Y me gustaría hablar en esta noche larga de la diferencia entre el espacio teatral y el espacio  “pictórico”, valga la antigualla.  El espacio teatral es dramático, es un espacio de acontecimientos narrativos: un espacio donde suceden cosas; por lo general el escenario funciona como contenedor de los actores, los muebles, el texto como una especia de vasija. 
El espacio “pictórico” es un espacio estático  ya que la narración es nula en términos dramáticos. Se establece sí otra dramaturgia diferente: la dramaturgia de la luz, de las proporciones, de las distancias, de los ángulos, de los materiales, de la geometría pura, aquella que alberga otras geometrías menores y distintas, siendo el universo no más que una sucesión de geometrías encastradas, espacios que contienen otros espacios, mundos complementarios que se incluyen unos en otros como muñequitas rusas. 

El espacio se vuelve conceptual: asi como la pintura abstracta habla de texturas en si mismas (lo verde no necesariamente colorea un árbol, es puro verde en sí), el espacio no necesariamente es un envase de lo que contiene, siendo por ejemplo un ángulo una entidad en si mismo y no el borde de un dibujo. El espacio se vuelve reversible: es contenedor y contenido a la vez.

Me gusta pensar que la música extendida toma no sólo  los objetos y los gestos alrededor de la música como parte de su lenguaje, sino que absorve también  el espacio que los contiene; un espacio que empieza a funcionar con la lógica de la música. La luz, los ángulos, las formas, la distancia entre las cosas, los volúmenes, las altitudes se transforman ellas mismas en partes de un instrumento musical que se va modificando con el tiempo. 


El gran problema de como ubicar las cosas en el espacio se convirtió en la hermosa solución de no pensar el espacio como si este fuera un contendedor; sino como un espacio vital que al igual que los objetos, absorve la lógica de la música y "canta".  La la la la. 

Me gustan mucho estas ideas. La música que estoy escribiendo es mucho más modesta que estas palabras; valgan ellas como una intención, una inspiración a futuro. 

martes, diciembre 23, 2014

35 mm

A los objetos hay que encontrarlos, no hay que buscarlos. Y si bien esto parece una verdad de budismo zen de almanaque, no por eso menos verdadera.
Me estoy volviendo loca buscando los materiales para mis películas caseras. Estoy probando miles de cosas, porque la señorita tiene una idea en la cabeza  y esta buscando el material adecuado usando el conocido método de ensayo-error, que en esta ocasión se reduce a error-error.
Y ahí salta el chino del almanaque señalando con el mismo dedo que señala la luna: hay que encontrar sin buscar. Sinó se convierte en una búsqueda sin fin (que no es la idea) y diría el chino, una búsqueda que tampoco tuvo buen comienzo. Pero que hago ahora en el medio de tanto rollo?  Martín Fierro diría que no hay que cambiar de caballo en el medio del río...  seguiremos participando.


Filmoteca personal en 35mm
Como nota optimista, bien a pié de página, quiero expresar mi eterna gratitud a todos los mercados de Holanda, reales y virtuales. Son mi escuela y mi fuente de inspiración. 


Ahora, volviendo a la espontaneidad de "encontrar", hoy me pasó una cosa hermosa. Tengo unas colección de proyectores de diapositivas de 35 mm, todos igualitos, unos 20. Tengo un pié de micrófono, normalito, altito.
Este modelo de proyector que yo uso, tiene una tuerca debajo... y hoy en un acto de iluminación me dí cuenta que el proyector encaja en el palo del pie de micrófono a la perfección, porque el pié de micrófono del siglo XXI tiene un tornillo exactamente del mismo tamaño que la tuerca del proyector de la década del 60, por lo que puedo dejar el proyector flotando en el aire, subirlo, bajarlo, girarlo, transportarlo fácilmente...

Felicidad pura y erotismo: el día que el tornillo calzó en la tuerca. 
Ahora volviendo al chino oportunista que valora los hallazgos por sobre todas las cosas, debo decir, que esos momentos de "encuentro" con cervezas y amigos incluídos, se dan generalmente luego de haber probado mil millones de cosas. Es muy claro en el yoga, el cuerpo no miente: cuando uno entrena incansablemente, por lo general el resultado a corto plazo es malísimo: nos duele todo, estamos duros, contracturados y las posturas se ven cada día peor. Pero, luego de un tiempo, todo ese trabajo realizado, el día menos pensado, florece de golpe y damos un salto importate en nuestra práctica. Hubieramos mejorado si en lugar de entrenar incansablemente, huberamos dormido la gran savasana? Claro que no!! Hay un momento de agarrar, que es generalmente cuando todo se escapa. Y otro momento de soltar, donde paradojimante queda lo que tiene que quedar. Las cosas caen bajo su propio peso.
Como nota al margen que desea ser un titular, ojalá que encuentre el material adecuado para una pelicula con puntitos que estoy pensando... me lo deseo de todo corazón... es que como son sólo puntitos, tienen que ser perfectos.

domingo, diciembre 21, 2014

Menos es menos

 A continuación una pequeña curaduría aleatoria sobre el tema de lo mínimo y lo cotidiano en imágenes encontradas en internet (imágenes en los post de abajo). 
Lo que me fascina de cada uno de estos trabajos, es la disposición de los materiales y su la puesta en escena. Si bien son trabajos muy diferentes, cada uno da cuenta del espacio de una manera particular, dialogando con las proporciones, el punto de vista, las dimensiones, la luz  y volviendo cada una de esas instancias parte fundamental de la composición: un foquito de luz, el pliegue del zócalo con la pared, el espacio y la perspectiva, el ángulo en que están apoyada las cosas, etc, etc. 
En  mi nuevo trabajo "Música concreta" lamentablemente tengo muchos mas objetos que en estos fantásticos ejemplos de sobriedad y síntesis; pero tal vez la necesidad de organizar tanta cosa me lleva  a pensar, que más que una puesta en escena de los objetos y de los músicos, necesito una curaduría. El espacio no es el espacio escénico sino el espacio de una muestra, de una instalación.  Tal vez ese también haya sido el espíritu de mis trabajos de los últimos diez años, pensándolo ahora desde esta nueva luz en una "retrospectiva" personal. 
El espacio del escenario me parece limitado y fragmentado. El tema de la cuarta pared, tan visible en los conciertos, se me antoja como una inspiración partida, como si los músicos estuvieran obligados a actuar en dos dimensiones y media (son tridimensionales pero siempre "de coté", como en las comedias de la tele donde un familión está sentado sumamente apretado en un sólo lado de la mesa para no tapar a la cámara que los filma). La idea de un espacio conceptual más amplio, más 3D me permite patear el tablero de la caja italiana y volver a ubicar los objetos en un ámbito no solo mas descontracturado, sino en un espacio que es de otra índole
Mis obras no son instalaciones ni improvisaciones y son eventos fuertemente performativos, que empiezan y terminan, que se tocan en vivo, que necesitan de pantallas y de lectura musical. La cualidad permormativa no significa que no pueda compartir un concepto de curaduría, de instalación más afin a las artes visuales en lugar de un concepto de "puesta" más relacionado con el teatro dramático.  
Me sigue inspirando la estética del (post?) minimalismo como el primer día. Estos trabajos encontrados en internet (reproducidos en los post anteriores) son muy diferentes entre sí. Hay además de diferencias de estilo, una marcada huella temporal, histórica, que diferencia enormemente los trabajos de la década del 70 a los trabajos de la actualidad. Los trabajos antiguos me resultan más poéticos, de alguna manera es un minimalismo más romantizado y más "formal en el sentido de la forma" y del encuadre. Los trabajos mas modernos me parecen que juegan de una manera aparentemente mas casual con los materiales (todo premeditadísimo, pero de un ángulo todavía más despojado si se quiere, como el foquito de Jason Dodge). El minimalismo todavía se la sigue bancando. Y valga el ready made de Ikea, que me parece un objeto encontradísimo. Ellos si que supieron hacer dinero con el despojamiento a ultranza, sobre todo el de los precios. Algunos pocos encuentran la fórmula del arte fuera del museo, en el mundo de las cosas, y se forran.  
...
Estos últimos años estuve viajando muchísimo, y armandome unas cuantas casas una atrás de la otra, en diferentes países; si bien por ahora viviendo en una casa fija con ropero y vajilla al tono, siempre estoy en una situación de tránsito constante,  por lo que no tengo más remedio que reflexionar sobre la liviandad y el despojamiento. Qué es realmente lo necesario pareciera ser mi pregunta cotidiana. Necesito en realidad esta olla de hierro de mil kilos? Voy a leer este libro? Otro par de botas? 2 kilos de papas, really? Me estoy volviendo más sintética, ayuda vivir en un quinto piso por escalera. Ojalá me sirva esta gimnasia para las obras. Sería como escribir, a la manera de Schumann,  con un peso inmenso en la mano de la pluma, para poder pensar en cada nota con sudor y lágrimas... es necesario? y ahí si me compro la olla de mil kilos. 

Too much

Encontrado en la web. No encontré los datos. Puede ser una foto de almanaque. A comparación de las otras, una sobrecarga de elementos, símbolos, simetría-asimetría y expresividad... el minimalismo no es fácil. 

Home sweet home


Jason Dodge x 2
Moderno y cancherísimo


Movie frame

Tony Conrad "YellowMovie" 1973
Vieja escuela. La poética del papel y el paso del tiempo. 

Instalación

Ikea  Riel con soporte "Mulig"  2014
Minimalismo pa' todos y todas

Fugacidad

 Ian WaelderAfter a Hippie Jump” 2014
Una simplicidad complejísima. El espacio quebrado me parece una arquitectura típica de los sueños. Uno lo está viendo, pero no lo entiende.

3D

Richard Serra "Prop" 1968
Me fascina, me abisma, me parte la cabeza. Me encanta. Esa idea del palo... 


Callecita de Temperley

Técnica mixta: cemento sobre pasto... asi nomás! 

sábado, diciembre 20, 2014

Cadáver exquisito 3

Me gustaria llegar al pliegue mismo de mi cerebro desde donde estoy trabajando y donde estoy atrapada. Encontrar ese surco que me hace morir de alegría y de odio y hacer lo que hay que hacer con todos los huevos en la misma canasta. La suerte inmensa que tengo ahora es que no dependo de nadie, ya me convertido en mi “propio jefe” y temo que eso es un gran sillón para desparramarme en la actividad diletante. Las cosas necesariamente cambian todo el tiempo y están siendo otras en el mismo momento de escribir esto. El problema no es el cambio, que sucede, sino la cristalización constante de nuestro personaje, la cristalización de lo fugaz: por cuestiones sociales, o por que es mucho trabajo, o porque nos gusta la repetición. Me da risa la idea del cambio como valor agregado. Hay que cambiar, hay que moverse… ¿a dónde? ¿pa que? ¿por qué? Se cambia todo el tiempo porque no hay otra opción. Este proyecto nuevo, Música concreta, me esta costando mucho. Siento todo el tiempo mis límites. Como si mi cerebro, o mejor dicho, mi inspiración fuera un músculo sobreexigido. Este proyecto me martiriza. Las preguntas me matan. Creo que el trabajo de las linternas mágicas me lleva mas que a las artes visuales al bricolaje y la producción de música “electrónica” me acerca mas al software que al hardware de mi cráneo. Estoy trabajando en la grey area del bricollage y de los objetos encontrados; esta vez, no en una ciudad poética, llena de mingitorios prestos a ser autografiados, sino “objetos encontrados en un buscador y bajados de internet”. Schaeffer habla de Cage con profundo respeto como "ese bricolero", también se considera a sí mismo parte del club. Salvando las distancias, comparto el humor. Tal vez encuentre algún rincón en estos dilemas, algún escape a este mar de trabajo incansable, de preguntas molestas y de producción incierta. Pero tal vez no haya final feliz y todo sea un perdida de tiempo. El fracaso no solo es una posibilidad, sino que es la opción mas común aunque se disfrace de otras cosas, de experiencia, de proceso, de la incomprensión del mundo, de mal momento. Mis alumnos de yoga siempre hacen preguntas. Al principio me moría de angustia, porque pensaba que no sabia que contestarles. A veces hablan de problemas médicos graves o situaciones de vida complicadas. Pero ahora me resulta facilísimo, porque me doy cuenta, que en realidad nadie quiere hacer una pregunta. Todos quieren contar su versión de las cosas en forma de pregunta. Si la respuesta es blanco o verde da igual porque la pregunta ya contiene la respuesta. Y como dice mi papá es fácil ser psicólogo de los otros en este mundo. Lo interesante, es que por lo general lo que se expresa de los demás es lo que uno esta "performando" en vivo y en directo. Tengo un alumno, un señor mayor, que le parece un detalle que yo entienda tan poco de alemán…  y me cuenta cosas, algo del pie, de una montaña… le agradezco la confianza en mis capacidades extra-linguísticas. Me siento igual a este este señor alemán, escribiendo y reescribiendo “Música concreta” en un papel, que como mi oído alemán, se va borrando a medida que se escribe… habrá doble barra al final del túnel? No puedo decir que me gusta lo que escribo, pero no hay duda que me gusta escribir. Releyendo mi blog y este escrito, puedo ver con claridad este mundo de creencias que evidentemente me acompaña, conceptos como el de "ser compositor", "la doble barra" y las consecuentes ideas sobre el fracaso y el error; todos ellos temas pertenecientes a cierta generación. Cómo serán los niños del futuro? Cuando la gente dice que el futuro está en "el nuevo mundo" creo que tiene razón. Me encanta vivir en Alemania, más que en Argentina y mucho, muchísimo más que en Holanda, pero este país ya fué. Que es el viejo continente, no hay duda. No me molesta, hasta me agrada. Pero nada nuevo saldrá de aquí. 

viernes, diciembre 05, 2014

Cadáver exquisito 2.01

Estaba escuchando la música de la médium Rosemary Brown, y creo que no hay duda de que la música le fue dictada por los grandes maestros. Eso está fuera de discusión.  El problema es que los grandes maestros no hacen mas que repetirse a si mismos , con grandes clichés (además del problema de las limitaciones musicales de la intermediaria). Dejando de lado el tema de lo sobrenatural, pienso que repetirse ante la infinitud a través de los años no le hace bien a ningún compositor y esta enseñanza del mas allá no tiene por que ser sobrenatural para poder ser ejemplar en el mundo de los vivos. Los compositores nos desactualizamos en un lapso de diez años, por poner un lapso de tiempo arbitrario. Qué nos pasaría si seguimos componiendo los mismo, en el mismo estilo, por 200 o 300 años (ademeas sin el propio cerebro y sin las propias manos, ese es otro gran tema bastante divertido si se quiere). Qué pasaría si seguimos haciendo lo mismo en un mundo que sigue girando en otra frecuencia? Lo mismo ya no es lo mismo, como dice Nicolaus Huber. En realidad lo maravilloso de esta profesión es poder cristalizarse en el momento. Luego las obras quedan frisadas, pero esas obras son un reflejo de una comunicación intensa con un aquí y un ahora determinados que no se puede falsear.

El arte, aun el más sublime no deja de ser una condición local, de barrio, se llame el barrio Weimar o Temperley. La música del pasado también comparte esa condición: fué presente en un espacio tiempo, y algunas de ellas tienen la maravillosa propiedad de  que pueden reeditarse en otros tiempos. Aunque hay músicas que se reeditan y otras no. Y eso no tiene que ver con una calidad mayor de la obra, sino simplemente con una posibilidad mayor de regenerarse. Por ejemplo, la música de Bach es una de las mas reeditables que conozco: es a pruebas de balas, resiste todo. Por cuestiones de armado y de estructura es una música invulnerable a las centurias, a los instrumentos, a las versiones. No hay con que darle, siempre sale bien parada. Bueno, otras músicas son mas perecederas, pero no por eso de menor calidad. Están más atadas a los instrumentos y a una cierta época.  Otro fenómeno interesantísimo es la opera, también con una capacidad de edición absoluta a lo largo de las generaciones. Y cuando hablo de reedición hablo de reinvención. Autogenerase en otra época, es como autogenerarse en otra dimensión. Y aquí va la crítica, si se quiere, a los autores que dictan sus obras desde la posteridad. Es que estos autores están transmitiendo notas, seguramente ideas, pero las ideas no son nada si no están en dialogo con el tiempo. La música de Bach sigue en diálogo con el presente por sus características internas. Esta reflexión amplia de los compositores famosos dictando sus obras desde el más allá se puede reducir a la vida de los mismos compositores en la tierra. Hay compositores que se empiezan a copiar a si mismos en un momento de su vida; aun vivitos y coleando, empiezan a “morderse la cola” en determinado momento. En realidad es casi una constante en todos los artistas y sería más edificante hablar de las excepciones, compositores como Stockhausen que a podido convertirse en muchas personas diferentes en una misma vida, renaciendo de sus propias cenizas, o como John Cage, siendo exactamente el mismo toda su vida, pero abriendo el círculo más y más y más, como un espiral originado en un punto único e indivisible, con increíbles ramificaciones.