miércoles, agosto 14, 2013

Concretos y soñadores

Caja de ritmo con varias velocidades.
Ideal para el compositor innovador de nuestros tiempos. 
Estoy leyendo el "Tratado de los instrumentos musicales" de Pierre Schaeffer. Un libro fundamental. La manera que tiene Schaeffer de pensar el mundo de los sonidos "concretos"me resuena en mis propias búsquedas,
aquellas relacionadas con la utilización de los objetos como parte del discurso musical. Me parece una situación increíblemente análoga (uso esta palabra lo más que puedo, ja ja ja, que fetichista que soy)!
Lo que más me maravilla de este libro -que está muy bien escrito, un placer su lectura!- es la lucidez que tiene Schaeffer para separar el mundo físico del sonido -nunca más físico gracias a la grabación y manipulación del sonido en el laboratorio- con "la música". El mundo físico establece una relación dialéctica y misteriosa con el corpus conceptual de la música y nos deja siempre la misma pregunta  ¿Qué es la música? pregunta tan incontestable como  ¿Qué es el tiempo?.
Esta dialéctica entre el laboratorio y la filosofía forma parte de la génesis de su feliz término "musique concrète", ya que ajena a la abstracción con la que siempre se relaciona a la música contemporánea en relación a las artes visuales (abstracto-moderno opuesto a figurativo-clásico), la música contemporánea de laboratorio sería "figurativa" por lo tanto concreta. Cuanto más concreta más abstracta.
Un  libro, como se dice, actual, en pleno siglo veinti... ooops!