viernes, enero 11, 2013

Crónica de un hombre acompañado

Fui a ver "Las multitudes" de Federico León. Una obra para 120 personas en escena que están divididas en grupos categorizados por edades y sexo.
Toda la obra es un deambular de los grupos por el espacio escénico, cada grupo con un lider y con una condición: los jóvenes, los adolescentes, las mujeres...
Un planteo brillante. Genio. Una realización más descolorida  Es una obra que crea una expectativa increíble, y que se  diluye un poco en la realización. Me imaginaba la escritura de la obra no como una coreografía para el movimiento de los grupos en la escena,  sino una partitura, una polifonía del deambular, donde cada línea es un grupo disonante de gente, con cierta vibración inestable entremedio.

Hay muchos temas implícitos(?) en esta obra: los grupos, las pertenencias, la empatía, lo individual, lo genérico... el tema de la exclusión  de lo diferente, de los espejos, de lo mismo a través del tiempo (una temática que León ya trabaja en "Yo en el futuro"). Cuando veía este deambular no pensaba en los coros maravillosos de Verdi, sino en la polifonía más oblicua de Machaut.
Repito: un genio. Salí del teatro volando, con ganas de todo, de escribir, de seguir profundizando en la libertad maravillosa que significa este "in between" géneros.

Las notas entre sí

Las relaciones entre las notas no son lógicas, son poéticas, me parece una palabra bastante adecuada. Cuando uno explica las relaciones entre una dinámica y una digitación o se escribe en el pentagrama o escribís un verso para las notas de programa. Ambas cosas son poesía, en distintos estados.