clickear para agrandarEntonces... siguiendo la conversación del post anterior...
Estoy planteando para Zand una música concreta, nunca mejor empleado el término: una música para tocar, manipular. Una música operativa, de oídos y manos.
Ante una partitura de música electrónica (ruido blanco, voces, frecuencias sinusoidales) los músicos deciden hacer la obra en sus casas con radios, cuchicheos, melódica, granos; como si fueran dos niños que juegan a ser Stockhausen en la cocina de casa: la clásica batería de ollas, para estos jóvenes nacidos en los 70', se convierte en estudio análogo-electrónico.
Y si... alguien dijo: no lo hagan en sus casas...
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