(traducción a la criolla)
La obra no tiene un gran acento en la imitación, la simetría, el contraste, aunque tampoco carece de ellos. Los intentos exteriores de darle forma a la composición son secundarios. El centro de gravedad está en la construcción de la música en si mismo. Las líneas melódicas individuales son amplias, intensas, quasi improvisadas.
Nacida en los 60, siempre me pareció que esta época que nos toca vivir es conservadora y cuadrada. El mundo moderno es simétrico, explicado, ordenado, intenta ser lógico, tiende a la simplicidad y a la uniformidad. Las opciones en apariencia son infinitas, pero en Europa todo el mundo tiene los mismos muebles y como casi exactamente lo mismo, como un gran comedor escolar extendido.
La música es parte de esta gran tienda virtual. Hay pocas cosas que nos emocionen, nos sorprendan, nos cambien la vida. Todo tiende a conservar la vida tal cual es.
La música es importante porque es una ventana, un indicador sensible de todo lo que pasa. No es un decorado ni “fun”. Cuando es un decorado, es porque el resto de lo que pasa es también un decorado superficial, la música no deja de ser un reflejo incondicional e ineludible de lo que sucede a nivel político, social. La música es un espejo sensible que refleja el mundo a la perfección.
Mantener el status quo, los festivales, los ensambles obsoletos, la hipercomplejidad ingenua, “los ladrillos” no es una actitud política muy deferente de la que sostiene sistemas financieros y bancos. Si, nos están estafando y lo seguimos alimentando, depositando nuestro dinero y nuestras corcheas en un sistema cuadrado, exprimido.
Y sí, seguimos creyendo…
1 comentarios:
Vaya, no había leído esta entrada. Tus reflexiones me dejaron pensando y es que nuestra necesidad, conciente o no, de encontrarle explicación y razón a todo es una actitud nuestra, es nuestra manera de acercarnos a las cosas: creyendo que pueden y/o deben ser explicadas. Desde luego que así, no importa si las razones son suficientes (vaya, nunca me sentí más cercano a Leibniz en mi vida), veremos que el mundo se agota, sus fluctuaciones e incertezas están en la cuadratura. Yo (aunque sé que te desagrada) sigo apostanto con Borges a las pequeñas muestras de sinrazón que nos dicen que este mundo es una ficción, nuestra ficción, y no hay que tomárselo muy en serio.
Gracias como siempre por escribir y dejar que te leamos.
Publicar un comentario en la entrada