martes, agosto 02, 2011

El tiempo no nos separará

El post anterior sirve para introducir una fascinación profunda que siempre vuelvo a descubrir por la música del medioevo y renacimiento temprano. En este momento estoy analizando Ockeghem (el verbo analizar aquí en todo su esplendor!) y lo que encuentro en Ockeghem, es una familiaridad gramatical muy grande con mi manera de pensar las cosas. No lo voy a hacer tan personalista y escribir sobre mi Ockeghem en el tono de un diario íntimo, ya que es bien sabido que el pensamiento de la música flamenca tiene una afinidad estructural con mucha de la música del siglo veinti.

Estoy leyendo Contrapunto de Diether de la Motte, un libro que parece ágil pero no lo es; con su tono coloquial, de la Motte nos propone ingresar en el renacimiento temprano con una lógica musical distinta y para poder mínimante entenderlo hay que primero poder neutralizar el molde de percepción adquirido y los consecuentes conceptos de tonalidad, motivo, repetición, imitación, etc (éste es uno de esos libros que parecen fáciles pero que no lo son; simpático sin duda, pero agradable y fácil no siempre son sinónimos). Hay que analizar las obras y refinar la escucha para avanzar en los contenidos que de la Motte propone.

Aquí transcribo algunos fragmentos del libro, que, en forma separada, iluminan por resonancia algunos rincones oscuros de este siglo.

De la Motte se refiere a los flamencos (SVX) y las varietas, una técnica de composición que consistía propiamente en variar constantemente un parámetro: altura o ritmo. Más que una técnica, la varietas es un precepto que evita la repetición de lo mismo y remarca el flujo constante de los nuevo, siempre modificado.

"La idea melódica debe aportar en cada momento algo nuevo, inesperado, sorprendente. No se busca la regularidad sino la irregularidad”

”Música sin perfil personalizado, volátil, sin configuración tangible.”

"Dos generaciones después de Dufay la varietas se verá reemplazada por imitación, motivo y elaboración motivica. Sólo el siglo XX conoce nuevamente algo comparable: la música atemática”.




Un aperitivo...