miércoles, enero 26, 2011

Mundo agradable

El mundo digital vuelve los procesos mecánicos invisibles. El mundo análogo nos recuerda como eran los mecanismos y establece relaciones causa-consecuencia palpables.

Es un mundo donde los objetos son identificales por su forma: hay telefonos, lámparas, tocadiscos, micrófonos, máquinas de escribir, cámaras de fotos... escapando de la multifunción de la computadora.

Apretamos un botón y la cinta se para. Apretamos otro botón y arranca de nuevo. Todo es obvio.

Enchufamos la luz y vemos! El cable nos trajo la magia! 

Long play grande: obra larga, disco chiquito, obra corta.  Rebobinamos mucho o poco, depende del tiempo transcurrido. No hay duda. El tiempo es mensurable, es visible.

 
En el mundo análogo podemos disfrutar de la magia de los procesos... escuchar un disco es el disco pero es también la actividad.

viernes, enero 21, 2011

Las trampas del tiempo

Notas sobre la pieza que estoy escribiendo en colaboración con Música Temprana.

A mi me da un poco de resquemor pensar en armonias cromáticas para los instrumentos antiguos, porque... cual seria el criterio de afinacion para una serie cromática?
Me parece mejor solución superponer dos tonalidades cercanas, por ejemplo re menor y mi menor, siendo el efecto del conjunto cromático, pero cada linea tiene una tonalidad definida...
Ademas me parece que la idea de la serie cromática es bastante posterior y tiene que ver con otra musica y otros instrumentos. En cambio la politonalidad, podria ser una manera de invocar este pasado en dialogo con el presente en un compromiso mas balanceado.
Son cosas que estoy pensando...

La idea de la serie cromática democratica, es un concepto historico, una idea cristalizada al comienzo del siglo xx. La serie cromática y la armonía de cluster a mi interesa cuando quiero justamente neutralizar las funciones armonicas y entrar en un limbo funcional... Pero son materiales cargados de historia y hay que tener cuidado. Es por eso que muchisima musica contemporánea suena a escuela de Viena, porque en mi opinion hay poca reflexión sobre los materiales y se toma la serie de doce sonidos como algo dado, como un alfabeto. Pero es tan alfabeto como los modos medievales y la tonalidad clásica. Es un alfabeto que define los contenidos, no es neutro.

jueves, enero 13, 2011

"a tiny party at Luna's" by Piet Jan van Rossum

Luna is a bubblegum-girl that likes to throw parties.
Her house is decorated with knick-knacks from the seventies.
Her eyes are big, like in Manga-comics.
And she moves about more or less noiselessly.
I’ve seen Luna somewhere before, but I can’t remember where,
or I’d tell you right away.
For all we know, she could be a character in a cartoon...
http://www.pietjanvanrossum.com
  59 a tiny party at Luna's (2009) by buromono

lunes, enero 10, 2011

Espacios inhabitados - Música temprana

Dice Benjamin:

La reproducción técnica puede poner la copia del original en situaciones tales que resulten inalcanzables para el original. […] la obra coral, interpretada en un auditorio o cielo abierto, puede ser ejecutada en una habitación.  

La obra tiene que quiero escribir tiene que ver con un proceso de tele-transportación complejo, donde se reconstruye el original en un concepto diferido. Como en una película de ciencia ficción, la obra del pasado viaja por el tiempo, pero ha sufrido transformaciones extrañas en el camino. Los nuevos espacios de reproducción son imposibles. Un grabador adentro del clave suena como una guitarra barroca. Los cantantes cantan dentro de mangueras y el sonido se desplaza lejos de la fuente. Se tocan instrumentos que suenan lejos. Hay reproductores repartidos en la sala activados con mis amados-trillados interruptores a distancia (tengo un grabador negro que compré por cinco euros, que ha recorrido literalmente el mundo). En fin... cosas por el estilo  

Pienso en el dúo para violín y cello "Adieu m'amour-Hommage à Guillaume Dufay", de Matthias Spahlinger, quien hace pasar a Dufay por el filtro de la historia a través de una scordatura hiper baja que recibe las señales de la obra en un presente más grave y con otro color instrumental; es como si la música atravesara capas de afinación y de inteligibilidad y llegara como un eco distorsionado, pero reconocible, al ahora.

De las experiencias que invocan la música antigua a una arena contemporéanea, la de Spahlinger me parece la más interesante, ya que la scordatura baja, entre otras cosas, altera fundamentalmente la forma de percepción de la obra y los materiales "antiguos" no son una cuestión decorativa, un sonido de antaño wall paper mezclados con algunos ruiditos de ahora. La fusión es algo más constitutivo. 

También viene a mi mente la película "La mosca" donde la teletransportación ha trasmutado la constitución de una persona mezclándola con un elemento nuevo.

Los grabadores serían en mi nueva obra similares al filtro de scordatura que usa Spahlinger en "Adieu"... y las distorsiones musicales (también llamados procesos compositivos) que estoy aplicando al material original del barroco latinoamericano serían "La mosca", que en mi caso tendría la forma de un lápiz afilado que va alterando la genética de una música que... si... ya sé...  era tan bonita!

Dice Nito Mestre

Distinto tiempo, un lugar nuevo, en la misma situación.  

Si, también lo invitamos.

domingo, enero 09, 2011

La belleza del tiempo

Estoy escribiendo una obra nueva para un festival en Noruega, Borealis. La compañía Música Temprana que dirige Adrián van der Spoel me invitó a componer una contrapartida contemporánea a un repertorio enmarcado dentro del estilo “Barroco Latinoamericano”, oportunidad que agradezco profundamente por la posibilidad de entrar en la cocina de este repertorio (sino cómo?) y el proceso de trabajo y estudio dedicado de Adrián y su grupo de trabajo.  

Ahora, 

…a la pregunta siempre abierta sobre el tiempo musical se le agrega ahora la pregunta del diálogo con una música de otra época, un tiempo histórico diferente, que llega al presente como reconstrucción y resonancia. Leo (y amo, no hay otra palabra) a Walter Benjamin y sus pensamientos sobre la historia en “Sobre el concepto de la historia”.

Ante la primera reacción de demoler con una maza todos estos bienes culturales burgueses e irme a vivir a la selva tropical para empezar todo de nuevo, bajo un cambio, me tomo un mate y comienzo a disfrutar de los conceptos de la belleza y la crueldad del tiempo. Dónde estoy parada? Qué significa todo esto? Qué es el tiempo? 

Dice Benjamin:

La imagen verdadera del pasado pasa fugazmente. Sólo el pasado puede ser retenido como imagen que fulgura, sin volver a ser vista jamás, en el instante de su cognoscibilidad.

Dijo yo -forzando al pobre Benjamin a un imaginario diálogo conmigo:

La imagen del presente es también fugaz. La linealidad de un presente liso es tan ilusioria como un pasado en bloque. La fugacidad no tiene que ver sólo con la condición de pasado que aparece intermitente, sino con la pantalla donde se refleja ese pasado, es decir, este presente puro, que no es tampoco liso sino fragmentado. No tiene que ver con la naturaleza continua o discontinua de un hipotético pasado o presente, sino con la misma naturaleza del tiempo, que tiene agujeros, ahora, antes o después. 

Me gusta pensar en el mecanismo del tiempo, como un interruptor con falso contacto que se prende y apaga en forma azarosa, dando una ilusión de continuidad que ilumina la habitación donde estamos de forma intermitente. Me gusta pensar en la música como manojo de tiempo, agarrado con hilos y cintas precarias. A veces discurre casi sin interrupciones. La mayoria de las veces es puro salto, o pura espera. Cuantas más notas, cuanto más artificio, más espera; más tratar de llenar un vacío que se vacía aún más. Esa es la problemática contemporánea de los conciertos vacíos que adjetivamos aburridos. No pasa históricamente nada relevante.  

Música como canciones y cintas

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Estabamos colgando las cintas de video de la instalación de Luciana en el escenario la noche que nos quedamos en la Biblioteca. La gente de seguridad primero estaba vigilando y luego formando parte del staff creativo opinando como quedaban mejor las cintas. Grabadores no nos faltaban y prendimos una radio. Cumbia. Fue un momento entrañable y, por que no decirlo -perdón por el esteteoripo- peronista.

La experiencia como música.

Pasaron los conciertos de Buenos Aires y fue una experiencia tan bonita y significante, que como la música, no se puede narrar. No hay pulsión para la palabra. Sólo se comparte con sus protagonistas protagónicos u ocasionales.

miércoles, enero 05, 2011

Almanaque


Me agarró el 31 en el avión...

Me encantó hacer los conciertos en Argentina. Me encontré con algo importante, afuera y adentro mío. Algo propio y algo compartido. 

Me encantó trabajar en grupo. Los grupos cuando van para atrás son complicados, pero cuando funcionan son un prodigio.

Me encantó Temperley, el Roca y tocar en la Biblioteca Nacional.  Me dió energía para fumarme Holanda por un trecho más. 

Me encantó en los conciertos hacer algo nuevo, algo viejo, algo loco y algo cuerdo. Me encantó probar y que saliera y no saliera a la vez.

Me encantó la gente de mi país y la manera de hacer o de no hacer las cosas. Me gusta lo inacabado con tanta convicción.  

Vivir en Europa es como vivir en la casa de unos padres ancianos con capital; vivir en Argentina es como vivir en la casa de los tíos locos. 

Me encanta ser argentina. Me gusta partir desde esa plataforma esté donde esté.