viernes, noviembre 26, 2010

Dos

Hace unos meses que estoy pensando en la pieza que quiero escribir para el concierto que estamos organizando para el ciclo “Muziek als…” en Diciembre en la Biblioteca Nacional en Argentina. Es una pieza para cantante y vinilos. 

El proceso de la composición se me vuelve cada vez más holístico. Comienza siempre con una fase muy concreta, que es la exploración de los materiales; en este caso, las distintas posibilidades de un disco, o long play, tocado a distintas velocidades. A partir de ahí, con la ayuda de Gabriel Abellán pude organizar un cuadro de modulaciones de altura y de modulaciones métricas en figuración musical. 



Decidí utilizar dos tocadiscos simultáneamente. Y dos discos.

La música: Schumann, una pequeña pieza del ciclo para piano Carnaval. Las otras decisiones se van tomando sobre la marcha. Se suman cuestiones antiguas, piezas a medias, anhelos olvidados, los intentos de tocar Schumann allá lejos en Temperley. Un conglomerado de cosas sin forma. Un conglomerado disperso em intenciones y en el tiempo personal.  

Mientras el combo sucede, yo en el limbo: desobjetivada, casi sin intención. Cada vez más aburrida de lo artístico, de las pretensiones, de ser alguien, de decir algo…

Retomo el hilo. No sé ni lo que estoy haciendo, pero lo hago. Mientras tanto, me entretengo haciendo cuentas y buscando versiones de Schumann en vinilo. Comprando discos en Internet y rastreando discos en mercados de pulgas. Haciendo mini negocios.

En un momento miro la partitura. Se suman las notas a la escena.

Personas que viven en pueblitos de Holanda me mandaron sus vinilos por correo. Se los sacaron de encima por poca plata. Conseguí una versión orquestal de la piecita orquestado por quien sabe quien (no es Ravel)… fea a la velocidad original (grasa!).

Charlas con los amigos, juegos de vinilos a distintas velocidades… mas o menos el paisaje esperable para la pieza. Jajaja, buenísimo. Más jajá. Y ahora metele el dedo al tocadiscos… y si lo pasas al revés? No se arruinará la púa? … Diccionario de la experimentación ya experimentada.

Por ahora la composición, nada.

Me baje unas películas sobre la vida de Schumann infumables. Una con Natasha Kinski y otra con Katharine Hepburn. La segunda todavía en el purgatorio.

Sigo muy ocupada con la organización de todo el ciclo. Durmiendo dos horitas aquí y allá como puedo por las ocupaciones y por la ansiedad.

Ayer en el tren viniendo de un ensayo desde el sur de Holanda me encuentro escribiendo las modulaciones métricas de las distintas velocidades de los tocadiscos. Encontré la fórmula. Era fácil. Espera en Rotterdam de 35 minutos para el cambio de tren. Son las dos de la mañana. Hace mucho frío.  

Todavía en el limbo con la música. No en un limbo interesante, es un limbo anodino. Un limbo-limbo. 

Monté las distintas velocidades de la pieza en un programa de edición de audio llamado Audacity, multitrack y con herramientas que permiten modular el Schumann rítmicamente y con proporciones de alturas simultáneamente, como sucede con el tocadiscos cuando cambiamos de una velocidad a la otra.

… 

Hoy la pieza se me armó. Todo encaja y además todo se remonta a un pasado personal muy intenso que no estaba en los planes. La pieza se llama Dos. Dos tocadiscos a la vez. Dos versiones de lo mismo a la vez. Schumann y Florestán, los dos protagonistas simultáneos de un cerebro alienado. La cantante reproduce frases de una grabación y de la otra. Dos notas aquí y luego dos allá, cruzando la frontera del Eusebius al Florestán. El ejercicio de escuchar dos grabaciones a la vez es enloquecedor. No se puede escuchar dos cosas diferentes al la vez. No se puede vivir con dos voces en la cabeza. Además son dos cosas que también son lo mismo.

Son dos mundos que no pueden encontrar un espacio de existencia común. No es consonante, no es disonante. Es un disturbio. Dos personas distintas que también son la misma. 

Me salió una canción triste. Yo solo pensaba en las cuentas y termino trabajando con una intensidad decimonónica. 

Jamás hubiera podido iniciar el proceso al revés:

A ver ...

Quiero escribir una obra que se llame “Dos”, que se trate de la alienación de Schumann y la convivencia simultanea de sus dos alter egos, Eusebius y Florestán, representados por vinilos a diferentes velocidades con un trasfondo emocional, nunca mejor dicho, traspolado...

La cantante alterna los dos mundos como puede. Apaga un tocadisco. Después el otro.  

Dura 3.30” 


domingo, noviembre 14, 2010

Trio 7090

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Trio 7090 tocarán mi pieza "La máquina del tiempo" en Junio del 2011. La obra está dedicada a ellos y espero que el tiempo pase rápido para que llegue el día del concierto. Son excelentes músicos, muy creativos y muy idealistas. Un privilegio!