jueves, septiembre 30, 2010

La bella física


Tengo la teoría de que se pueden entender la ciencia desde la experiencia de música. No es realmente entender, y seguramente no es la ciencia. Es como acceder a la lógica de las fórmulas desde la poesía o desde el sonido. Es tonto lo que digo, y por eso doblemente válido (anti modestia parte), pero creo que en algún lugar los mundos se encuentran y no es en la mente, o en una mente de otra índole...

http://labellephysique.wordpress.com/2010/09/28/qminterpretacion1/

Gracias Flor por el dibujo (que era en realidad para Gabriel Abellán, pero me quedé con una copia... o era el original? En el mundo virtual no hay diferencia entre el original y las copias. La corto acá!


martes, septiembre 28, 2010

La máquina del tiempo

En mis últimas piezas aparecen como uno de esos sueños recurrentes imágenes de mi infancia.

Es como pasa siempre, mientras pienso en otra cosa (la armonía, el concepto, la forma, etc) lo más importante comienza a suceder por sí solo… y recuerdo todas esas frases de almanaque chino y de John Cage (que está también muy cerca del almanaque) de que uno se enfoca en algo mientras lo importante sucede por otro lado.
Estoy escribiendo “La máquina del tiempo” para piano, violín y trombón; el título puede remitir a la maravillosa ciencia ficción de H.G. Wells, pero en mi caso remite a la ciencia ficción cotidiana, aquella de los viajes a la historia personal, la de jugar con mis hermanas al almacén, con envases de productos vacíos y gastar los patines de rueditas naranjas hasta el cansancio en la cochera de casa.

Mi pieza, "La maquina del tiempo" necesita reproductores de cassette de esa época (70-80) que gracias al Marktplaats, que es un sitio de segunda mano de Internet en Holanda, puedo ir coleccionando a muy buen precio y con packaging original. Estos reproductores además de la música nos retrotraen a un tiempo pasado, en atmósfera y tipo de sonido. 
Recuerdo de adolescente grabar música de cassette a cassette con dos grabadores enfrentados en la cocina del departamento, uno reproduciendo, el otro grabando, y teniendo a toda la familia en capilla porque cualquier ruido entraba en la grabación.
Todo eso es parte ahora de la música que estoy escribiendo, como una arqueología personal de los sonidos, pero sobre todo de las experiencias. Si bien el rewind en la vida no existe, existen los recuerdos y también la música, esa maravillosa gran memoria del mundo.

domingo, septiembre 19, 2010

Al Colón

The reflection itself is a wonder!
It encapsulates in itself some mystery of the universe.
As if reality split and turned away from itself
and got shut in as in prision, or
as thought it was laid to rest in the grave.
As though it no longer belonged to this world.
The impossibility of bringing together life and death is thus fulfilled.
Of having them together.
Of course, as part of an illusion or at play.
The feeling that we can touch eternity. Staying alive.

Kantor, Tadeusz. Guide to the performance "Let the Artists Die": Kraków 1986. (En español se tradujo como "Que revienten los artistas")


Recuerdo que era adolescente y mi mamá me llevó al teatro “San Martín” en Buenos Aires. En mi infancia setentista ese complejo teatral era uno de los íconos que representaba una cultura de excelencia, junto con  “El Colón” (teatro más importante de ópera en Argentina). Otros estandartes de mi educación cultural fueron la colección de música clásica de todos los tiempos del "Selecciones del Reader's Digest" que gastamos con mis hermanas en el tocadisco portatil Winko y la Enciclopedia Británica 1973, ojeada hasta el cansancio. 
Era el año 84, tendría 17 o 18 años y caímos con mi mamá como dos paracaidistas curiosas en una obra de Tadeusz Kantor que estaba de gira por Buenos Aires en ese entonces (que ciudad tan loca!) y que presentaban en el teatro San Martín. La obra era en polaco, sin traducción -ya que no era tan importante el texto porque se trata de un teatro visual tipo operístico -, y duraba como tres horas,  o tal vez más.
Creo que a las dos nos encantó. Fuimos en principio porque la crítica era buena, y era verdad que ya habíamos decidido que nos iba a gustar antes de saber de que se trataba; nos llamaba la atención la duración, el contacto con otro idioma... salimos emocionadas del teatro (y un poco aburridas también, como corresponde!).

Para mi fue una experiencia profunda. Creo que ese tipo de teatro estaba alejado del imaginario cultural que se manejaba en mi familia, pero siempre encontré en mis padres esa cuota de curiosidad y de valoración por lo nuevo, lo diferente, lo innovador que abría puertas a mundos nuevos para las hijas, aunque no se entendiera mucho de que iba la cosa. 


Ahora en Amsterdam, después de una noche de insomnio y unas pocas horas de  sueño a deshoras, me desperté con un sueño dedicado a Tadeusz Kantor. No recuerdo qué soñé, el teatro de Kantor  es de alguna manera el estereotipo de lo onírico, con sus paraguas y sus coros con sombreros negros de corte  expresionistas, por lo que soñar con este tipo de teatro es un poco una redundancia. 

Casualmente había llegado nuevamente a Kantor hace unos meses por otras vías, ya que me interesa mucho el teatro visual y el maneja una temática que en este momento a mi me fascina, que es el tema de los dobles. Yo los trabajo modestamente con reproducciones de audio, él con maniquíes en escena, representando distintas instancias de una persona o personajes alegóricos.

El post de hoy, escrito luego de una noche inquieta, llena de emociones, que ahora a la luz del día , con un mate en la mano, se ven no por distintas menos intensas, tiene que ver con esas influencias azarosas y profundas de la infancia que empiezan a construir un mundo paralelo, con vida propia dentro nuestro.

Vamos, venimos, viajamos, nos olvidamos, nos despistamos y en un momento aparece no sólo un recuerdo aislado, sino un mundo propio que estuvo gestándose mientras hacíamos otra cosa y damos cuenta de él un día cualquiera, mirando la tele o escuchando esa canción particular.



jueves, septiembre 16, 2010

Lectura


Luciana Arditto filma muchas veces sus esculturas, no se limita a mostrarlas sólo en fotos; me gusta esta idea que tene ella de pensar el espacio en relación a un recorrido, una lectura con diversos momentos y perspectivas, pero sobre todo con un ritmo, el ritmo del espectador. En la música las variaciones del tiempo son más que nada psicológicas, y el reloj corre más o menos igual para todos. Una obra dura por ejemplo diez largos o diez cortos minutos, pero siempre 10. En la escultura no. Cada espectador establece la duración "externa" de la obra.

El trabajo de Luciana es a mis ojos extremadamente musical, sobre todo aquellas obras más pesadas,  hechas en mármol, hierro o piedra. Especialmente éstas.

http://lucianaarditto.blogspot.com/search/label/Esculturas

miércoles, septiembre 15, 2010

Proyecciones


El tema de las proyecciones me fascina. Me gustan los teatros de sombras, las linternas mágicas, los proyectores, las diapositivas, las transparencias, los reflejos en el agua, los espejos, los vidrios, los fenómenos ópticos, las cámaras obscuras.
Me pierden! 
Lo que no me gusta es el objeto “pantalla”. Reflejar la múltiple y compleja realidad en un cuadrado de plástico, a veces con patitas, que convierte la poética del mundo en un póster.

lunes, septiembre 13, 2010

Play back


En las películas sobre músicos, los actores por lo general hacen play-back. El sonido muchas veces no coincide con la gestualidad del músico (o el típico truco de filmar las manos de otro). El perfil de músico por lo general sí que coincide con el estereotipo del artista en trance cinematográfico: inspirado, como drogado, en pleno éxtasis artístico.
Un buen profesor de instrumento diría, no malgastar energía con movimientos corporales excesivos. La energía hay que ponerla en la música. No moverse de más, no poner las emociones en la cara sino en lo que se toca y principalmente concentrase en la música. El teatro de la música pasa principalmente por el sonido.

En mi teatro de la música, los músicos tocan de verdad, aunque bastante poco; sólo lo necesario. En mi teatro de la música los músicos nunca actúan. En un neo-realismo de cámara, ellos hacen de sí mismos. Lo más posible.  

viernes, septiembre 10, 2010

Opciones

Un refrán chino encontrado en la masa universal de conocimiento de Internet.

Es difícil coger un gato negro en una habitación oscura, sobre todo cuando no está.

Sí, se complica!

jueves, septiembre 09, 2010

La democratizacion del saber

Gracias a Internet pude establecer una discusión muy interesante con un físico venezolano llamado Gabriel Abellán.
Me interesa mucho la poesía de estos fenómenos físicos, en este caso estamos hablando de la física cuántica; apenas podría decir que me atrae su filosofía porque estamos tratando cuestiones muy complejas, y la física me resulta un mundo fascinante pero velado.
Mi impertinencia parte de una intuición que me dice que los fenómenos artísticos tienen una lógica (en un sentido amplio y holístico) que se acercan a las matemáticas y a la física.
Hay una parte técnica considerable (la música es técnicamente un arte sofisticado) y una lógica de otra índole que no es racional, sólo parte de ella lo es, en combinación constante con otros modos y tipos de inteligencia. Me sorprende saber que las ciencias exactas son menos exactas de lo que uno creería, y que uno más uno no es dos en la matemática moderna. No todo es tan redondo.

http://labellephysique.wordpress.com/2010/09/09/comentariosqm/