martes, noviembre 17, 2009

Jan van de Putte – I am her mouth



I went to listen “I am her mouth" by the Dutch Composer Jan van de Putte who lives in France. 

The opera begins with a very long solo from the mezzo-soprano, interacting with a basic scenography: a door, a rectangular arc with multiple functions, a piano, a glass of water and a bottle. Everything single object from stage becomes necessary in van de Putte language. The music starts “eating” the scenography elements to make them indispensable: the piano, the water… they all have their own density and behave musically. Also the lighting. 
The singer starts mumbling some notes and throwing out coins on the floor, dragging her feet (everything was very precise, I am sure written in the score) … her long way finishes in the piano … she plays a note, casually the same she is singing … ja ja ja! Great!

How much I wished in that moment to have written that music myself! I almost jump into stage for bowing at the end of the concert, so inside I was into this music (specially with the first part of the opera). How happy I was watching that combination of voice, piano, little coins, far away little lamp coming from a half open door…

The singer playing the piano says the word “piano”… there is a very complex combination of resources by means of simple elements … for some reason that putting all those things together was making me literally cry under a deep emotion, except when I had to stop crying for laughing of the jokes… to be a responsible audience is not easy!!!



I am doing something similar with my piece Gespleten piano ( I mean this complex combinatoryo of simple elements)… the only difference is that the piano piece is still in the score and the opera was going on on real time… just beautiful, reading my own mind on stage...  


In one moment the mezzo starts naming the parts from her body: nose, eyes, mouth simultaneously pointing them… she seemed a person "out of herself" who is naming her own body members from an outside (her own mouth, her own voice) it remainded me that kind of logic that crazy people have. She is not only starts repeating the names but enunciating also the act of  repetition “I repeat: nose, eyes, etc, etc)
Latter she  names the musical actions from the performers putting herself with this act apart from the scene: bow up, bow down, pianissimo, pianississimo… etc…

She is being inside, outside the comedy of the concert. We, audience, are somewhere else... inside? with our own emotions?  

water, piano, voice…

I think in "c’est en pipe"… this is a concert, this is an audience …


This enunciation would sink us into a world of intellectual speculation if it wasn’t somehow joyful! I was laughing -with my mind- about something I didn’t know exactly what it was, but it was certainly funny… But we won’t want to explain the jokes… and I think Jan van de Putte neither.


More than Dostoyevsky the opera reminds me Lewis Carroll (the opera was in English, it helps to the association!) The text was literally playing with riddles, counting, and rhythmical repetitions

Ideas, ideas, ideas…  lot of them all the time...  mind puzzles, ear puzzles...  

Suddenly a new door opened in the opera form with the apparition of the musical instruments and the opera was set immediately into a different place. This new world of harmonies by the piano and string quartet was somehow more “operatic", and in certain way more predictable… Vibrato, certain vocal nostalgia post romantic… In that moment I abandoned myself to the flowing of music because the music was already “done”. Becoming a lazy audience is just round the corner. And then, all the sudden, the piece was gone.  
I wish the opera was longer (I mean really longer, 4 hours or more) but anyway, even in a small dose it was a deep emotion to listen to it.

miércoles, noviembre 11, 2009

El chiste y la repetición

El problema de los chistes en la música es que las obras no resisten una segunda audición. No se puede contar un chiste dos veces (ni tres, ni cuatro). El humor en la música es algo más elíptico, mas misterioso. 

¿Quién era el super heroe del barroco?: TeleMann

Repetir 10 veces cada día ante el espejo.  Y reírse cada vez.

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Cette invisible musique


Michel Arcens escribió un artículo sobre mi música invisible(qué raro todo!) (ir a proyecto Música invisible). Elegí ese título en el año 2002 para una serie de piezas para instrumentos solos. Por un lado me peleaba con el título por ser demasiado poético. Por otro lado, paradojicamente, esa fué la época en que mi música comenzó a ser declarademente más visual. Lo bonito del título (lo feo ya dijimos que es lo poético) es lo sinestésico (sugerir la invisibilidad de algo que es para oír).
Una cita muy bonita extraída del artículo de Michel Arcens
“Nul n'a jamais vu la vie et ne la verra jamais”, Michel Henry 

http://michelarcens.unblog.fr/2009/11/10/cette-invisible-musique/

miércoles, noviembre 04, 2009

La música del mundo


La música está en los instrumentos musicales, eso ya se sabe, pero también hay música en los objetos que nos rodean, en las imágenes, en los mapas, en la luz, en los espejos... La música no sólo es lo que se oye, sino que es una manera particular de pensar el mundo... o de escucharlo...

Yo, como soy académica, tengo anteojos pentagramados.

Concierto en Mallorca 25.11.09


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Gabriel Cerini

http://mambobubu.blogspot.com/2009/11/moratalaz-y-vicalvaro.html

Muchas gracias!

Gespleten piano - notas de programa

Cuando era chica mi papá había construido una puertita de chapa con la tapa de un viejo lavarropas, en el patio de mi departamento. Una vez atravesada, la mini puerta te conducía a un patio paralelo - que en realidad era el mismo. En apariencia era un patio totalmente igual, pero si uno prestaba atención las cosas se comportaban de una manera extraña, casi mágica. El dibujo de las baldosas, por ejemplo, te hipnotizaba y los bichitos de las plantas te leían la mente. Ni que decir si aparecía mi mamá con la leche… me aterrorizaba porque pensaba que era una doble. Sólo me podía quedar unos instantes en ese mundo paralelo y luego, corriendo y muerta de miedo, volvía a atravesar la puertita y volver al patio “de verdad” para tomar la leche con mi mamá real.
Mientras componía Gespleten piano recordé esta anécdota de mi infancia, ya que en esta obra hay objetos reales y sus duplicados. El espejo duplica el espacio visual, los grabadores de cinta emulan el espacio auditivo. También hay objetos extra musicales “gemelos”. Me gusta pensar que en el juego de la obra, no se sabe cuál es la copia y cuál es el original.
Últimamente me gusta explicar mis obras con anécdotas, porque confunden igual que las notas de programa, pero son más llevaderas.

lunes, noviembre 02, 2009

Los sonidos y las cosas

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Estoy pensando mi pieza para piano, una mini instalación de camára, donde el espacio escenográfico se vuelve instrumental: un piano, un espejo, lámparas, una escoba conforman la escenografía base. 

Hay objetos "reales" y sus duplicados. El espejo duplica el espacio visual. Los grabadores de cinta emula el espacio acústico  reproduciendo la instancia temporal. Hay algunos elementos en escena (piano y escoba) que se duplican con un doble en bambalinas (segundo piano y segunda escoba). 

La relación entre todos estos objetos (los reales, las duplicaciones, los presentes, los "invisibles" en bambalinas ) en el discurso musical son complejas ya que ellos pertenecen a distintos mundos. Cuál es el punto de encuentro entre una escoba y una piano? Cuál es el espacio posible donde estos elementos conviven en coherente armonía? La respuesta sería que ese espacio posible, ese espacio inventado, es la obra. 

Es un planteo muy intelectual que toca diversos temas: la construcción artificial de un espacio por medio de la obra de arte, la repetición como lo mismo y la copia, el fascinante tema de lo visible y lo invisible, y la múltiples relaciones entre lo que se ve y se oye: ver pero no escuchar, escuchar y ver lo mismo, escuchar y ver cosas diferentes, etc, etc. Múltiples posibilidades se abren sólo utilizando una luz y una tecla del piano. 

A mi me gusta pensar esta obra como una sucesión de gags donde los elementos van apareciendo con la lógica onírica de los dibujos animados, y después, otro día, el año que viene, hablamos de Foucault - que si no lo hubiera leído mi música sería posiblemente otra, pero lo dejamos por el momento jugando un picadito en el patio de atrás mientras cocinamos la torta.