martes, septiembre 30, 2008

Mostrar la hilacha

mostrar la hilacha: revelar un secreto oculto, desentonar

- "Parecía un buen chato, pero al final mostró la hilacha" (Parecía buena persona, pero finalmente sacó las garras)
- "Era una cena muy elegante, pero como siempre la Juana tenía que mostrar la hilacha"

tubabel.com


Crear una obra es crear un juego de relaciones sutilísimas y consistentes, inventando un mundo único con múltiples conexiones complejas que operan a muchos niveles. Un nivel, y sólo uno, es el nivel intelectual (creo que pensar una obra sólo desde lo intelectual es una tontería!!).
Cuando uno tiene que describir de que se trata su obra para una nota de programa, creo que uno se refiere a una unicidad pero en realidad es imposible definir este cúmulo de relaciones y lógicas entrelazadas, lógicas e ilógicas que le dan a la obra la condición de algo vivo.
Una obra es un ente orgánico construido de materias diferentes - el sonido entre tantas otras. Creo que la condición de algo vivo, autónomo, con sus propias reglas es fundamental para la existencia de cualquier obra. Si a un organismo vivo le descubrimos la marca de fábrica, deja inmediatamente de tener vida para convertirse en un objeto artificial, en una imitación.
Cuando a la música "se le ve la hilacha” dejamos de creer en ella, en su condición de organismo vivo y se convierte en un mecanismo.
Las “hilachas” existen, pero son un entramado sutil, arbitrario y también loco.
Como decía Etkin que decía Feldman –sastre por muchos años-, que [a la música] no se le note el hilván.
Como decíamos todo el tiempo con Pauli Colángelo en Holanda en relación a cualquier cosa, "showing the hilach" y nos reíamos cada vez.

lunes, septiembre 29, 2008

Bloqueo


Todas las experiencias teatrales están surgiendo como de napas subterráneas en mi música y es como si el pasado y el presente fueran una sola cosa. Me acorde de cuando trabajaba con Alejandra Radano y de las obras que hacia en el colegio cuando tenia 11 años...
Encuentro en el terreno del teatro musical mucho para hacer y me entusiasma.

La última vez que estuve en Bs As vi “Bloqueo”, de Rafael Spregelburd y me encantó. Es una obra que me hubiera gustado escribir yo. No por la música que usa en la obra, no por los textos, ni sus diálogos y personajes-siempre jugando con el cliché. Sino por su manejo de la forma, por el planteo de la temporalidad, por su discurso. Pensé que “Bloqueo” podría ser también un cuarteto de cuerdas.
Hay algo que me entusiasma mucho cuando veo obras como las de Rafael, o películas como las de Martín Rejtman. Me encuentro fácilmente pensando que podrían ser música.
Creo que la obra de Kagel tiene muchísimo de esto, de construir el lenguaje de nuevo para lo que se quiere decir, y como hablábamos el otro día por teléfono con Flor Sgandurra, pareciera que en este terreno hay mucho por hacer, retomando la posta de Kagel y llevarla a otros lugares. Pienso mucho en Eduardo Kusnir también, que vive en Buenos Aires y por eso es más invisible, pero no menos trascendente.
Me da esperanza.