viernes, mayo 23, 2008

Comida china

Para los chinos, la comida china es sólo comida... entonces la música contemporánea debería ser sólo música, ¿no?

lunes, mayo 12, 2008

El efecto Silvia Prieto

Silvia Prieto del director argentino Martín Rejtman es una película sobre el vacío. Sin expresión y sin motivaciones, los personajes van transcurriendo a lo largo de la película construyendo una trama totalmente sintética con frases y situaciones hechas. El director va armando con pedazos de lenguaje estereotipado y situaciones artificiales su propia composición.

La película no trata sobre el absurdo, sino en todo caso, sobre un exceso de lógica, la hiper-lógica de Rejtman. Si hay un tema en Silvia Prieto, más allá de lo que les suceda a los personajes -que es irrelevante aunque muy gracioso-, es la artificialidad, el cálculo y la construcción. Algo similar ocurre con Robert Bresson, sobre todo en la maravillosa “Al azar Baltazar”-aunque Rejtman me parece menos trascendentalista y un poco más relajado con respecto a la posteridad que Bresson.

SILVIA: Dicen que Mar del Plata es uno de los lugares más lindos del mundo.

En Silvia Prieto los personajes se enamoran, se casan, se separan, van a la cárcel, etc, etc, no porque ellos lo sientan sino porque lo dice el libreto. Si bien el tono de la película es neutro con respecto al vocabulario, los diálogos, los decorados, el vestuario, las situaciones no son para nada neutros. Todo ese bricollage de lugares comunes no hacen más que poner de relieve lo que hay de artificial en el arte y en un sentido más amplio, en la realidad: como nuestra vida esta armada de lugares comunes y frases hechas como en Silvia Prieto.
Poner de relieve este mecanismo no sólo es una reflexión filosófica sino que además es muy gracioso.

SILVIA: ¿Por qué me mirás así? ¿Tengo mal el pelo?
GABRIEL: Me encanta tu tapado; estás igual a Maradona cuando vino de Italia.
SILVIA: Era de mi abuela.

Creo que esta idea de “neutralidad” en realidad no hace más que proponer un armado de la expresividad diferente. Los personajes están vaciados de sentido con respecto a lo que dicen y a cómo lo dicen, pero esas mismas frases huecas van construyendo otras connotaciones que no son nada vacías, sino distintas de lo esperado. No existe la neutralidad en el arte, ni en los discursos, ni en la vida. Tampoco en Silvia Prieto ya que lo artificial no es sinónimo de neutro.

SILVIA: Hace cuatro años que no me acuesto con nadie.
GABRIEL: Un ex compañero mío del secundario estuvo seis meses sin hacer el amor porque tenía la presión baja, y el médico le dijo que el sexo y las drogas bajan la presión.
SILVIA: Mi ex marido también.
GABRIEL: ¿Cómo se llama tu ex marido?
SILVIA: Marcelo
GABRIEL: ¿Marcelo cuánto?
SILVIA: Echegoyen.
GABRIEL: Marcelo Echegoyen. Es el mismo.

Siempre me fascinó esta película porque para mí su estructura es totalmente musical. En Silvia Prieto "todo encaja demasiado", todo está "super compuesto" como en la mayoría de la música clásica. Y si hay algo que le da esencia a esta película es la construcción y el artificio: los personajes van transitando a lo largo de la película llenando el tiempo y creando "forma"; los diálogos y los decorados son austeros, como en una obra de cámara, despojada, minimal y concentrada.

MARCELO: Siempre decimos bueno y después nunca nos encontramos.
SILVIA: Tenés razón.
MARCELO: Planeamos mil cosas que quedan en la nada.

Para mi Silvia Prieto es una lección de composición de una música que todavía no termino de entender, una música que es como una pregunta. O mejor dicho una música que me gustaría escribir pero todavía no se como.

BRITE: ¿Querés algo para tomar? Un café, un vaso de agua?
MARCELO: Café.
BRITE: ¿Un vaso de agua, no? Con este calor...

El día que resuelva esa pregunta voy a escribir un cuarteto de cuerdas que se va a llamar "Silvia Prieto" (tiene que ser cuarteto de cuerdas, eso si!).


miércoles, mayo 07, 2008

El agujero negro

Homero Simpson mirando a Silvia Prieto

Hay un capítulo de los Simpson que siempre me fascinó. Homero descubre un agujero negro en su living room que lo lleva a otras dimensiones. Y entonces salta por el agujero desde su realidad de dibujo bidimensional a una realidad matemática tridimensional, para luego pasar a una tercera instancia: el mundo pragmático real -un montaje de Homero caminando por una calle filmada “de verdad”-. Homero se detiene en un sex-shop y termina el capítulo. Moraleja: Homero pasó por tres dimensiones distintas y ni se enteró.



Lo que me ocupa ahora es el problema de la extensión de la música a un lenguaje expandido. De cómo la música puede pasar del sonido al lenguaje del movimiento, de la luz, del teatro. El cómo ir atravesando distintas dimensiones sin dejar de ser música, -aún cuando no haya sonido-. Estoy buscando el agujero en mi living room.

lunes, mayo 05, 2008

Tip N°2


Los armónicos en los instrumentos de cuerda salen con mucha más definición si en vez de rozar el nodo del armónico con la yema del dedo -de la mano izquierda, claro- se roza con la uña. También es más fácil de esta manera obtener armónicos más alejados. Esta técnica es muy efectiva para el glissando de armónicos.

Lo aprendí del cellista John Addison. Gracias!

Alemanes

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jueves, mayo 01, 2008

Cuestión de forma

La historia se repite. Uno se encuentra con alguien que no tiene idea de lo que es la música contemporánea y ahí sale Jacinta Pichimahuida a explicar: es la música clásica que se hace ahora; si Beethoven viviera haría algo parecido a “esto”; es fácil entender la pintura abstracta pero no la música, ya que no buscamos la casita y el árbol en un cuadro entonces porqué buscar la melodía y el ritmo en la música; la electrónica cambio la manera de pensar el sonido bla bla bla y que Cage y 4’33’’ y la audiencia y el entorno, y más bla bla. Toda una serie de simplificaciones e inexactitudes que en el mejor de los casos despiertan alguna curiosidad.
Entonces “el iniciado” empieza a escuchar bajo nuestra guía un muestrario de cosas diferentes. Y por lo general hay algo que le interesa. Algo que se conecta con alguna otra cosa que conoce (el rock, la filosofía, la pintura, el minimalismo, paisajes psicológicos dc su infancia, lo que sea) y entonces le empieza a gustar. Y a algunos le empieza a gusta mucho.

Las experiencias que tengo con gente que no es del gremio, son por lo general sorprendentes, ya que se establecen conversaciones muy refrescantes. Y todo el mundo sabe mucho más de lo que cree. Y no es cuestión “de saber” sino de acceder.
Más allá de la evangelización, me pregunto, por qué la música contemporánea está circunscrita a medios de comunicación tan endogámicos y tan conservadores cuando muchísimas veces el contenido (la música) representa todo lo contrario, rupturas, riesgos, cambio, (y alegría!).
Y lo más patético es que cuando se intenta quebrar ese circuito cerrado, proponiendo alternativas para alcanzar mayores audiencias, la informalidad se vuelve una cosa tan convencional y tan pobre, que si tengo que elegir entre ambas situaciones, prefiero escuchar la obra sinfónica completa de George Benjamin en un salón rococó y envuelta en un traje de raso apretado cual chaleco de fuerza antes que estar tirada en un almohadón escuchando música para 20 teteras silbantes y sahumerio amplificado de la última revelación holandesa.
El envase de la música contemporánea no coincide con el contenido, que es muchísimo más amable de lo que uno pensaría. Los compositores (algunos) e intérpretes (algunos), siguen pensando con una cabeza “moderna” mientras el aparato de conciertos va quedando obsoleto.
Yo creo que si bien los rituales de la música se han estancado en prácticas burguesas de otra época, por suerte el contenido no. Esa es la contradicción que muchos de nosotros creo que sentimos cuando nuestras ideas, nuestra música (y sobre todo nuestras vidas) hacen corto con las formas de producción de la música. Y la discusión no está en cambiar la música (no es por lo menos esta discusión) sino sus modos de comunicación. Eso es lo que habría que plantearse en lugar de agregar tanto almohadón y tanto video.