viernes, abril 18, 2008

Y bué

Hay momentos donde uno se encuentra con los bordes de la profesión. Sostener una vocación artística a lo largo de los años es muy difícil, eso lo sabemos todos los que intentamos hacemos algo. Y así como hay momentos negros, de mucha incertidumbre, hay momentos maravillosos también donde la vida es muy cercana a la felicidad.
Ser artista (terminología de mi abuela) es una condición ya de por sí muy frágil. Así como uno está expuesto a vivir situaciones muy expuestas, también hay situaciones maravillosas que no existirían si uno no hubiera tomado algunos riesgos.
En los momentos de crisis, es el momento en que uno debe abrir preguntas, trabajar más y mejor y sobre todo renovar los votos. Es fácil hacer las cosas cuando todo va bien.
Esto va por mi queja de la semana pasada, un sentimiento sincero (compartir un momento de incertidumbre) basado en un razonamiento insincero (qué significa que a uno le “vaya bien”). Y sobre todo esquivar la tentación de convertirse en un héroe trágico cuando a todos nos pasa más o menos lo mismo.
boomp3.com

miércoles, abril 09, 2008

Por qué me va mal

• No tengo sentido comercial
• No soy buena escribiendo aplicaciones
• Empecé a componer grande en términos de carrera
• Vine a Europa grande en términos de carrera
• No tengo energía para pensar en otra cosa que no sea la música (la música me cuesta mucho)
• Nunca resolví la antinomia arte-dinero
• Nunca resolví la antinomia ideal-realidad
• Prefiero trabajar a la carta en un bar y no a la carta musical
• No escribo tango ni folklore
• Lo que hago no es todavía lo suficientemente definido para encajar en alguna categoría clara
• Soy más alemana que argentina y alemanes ya hay muchos
• Soy más italiana que argentina e italianos ya hay muchos
• Los dos puntos anteriores indican que soy argentina típica pero a nadie que no sea argentino le importa.
• Soy una idealista démodé
• Estoy empecinada en ser solo compositora
• En general no me gustan los compositores profesionales
• En general no me gustan los festivales de nueva música

Lo paradójico es que creo que voy mal pero por buen camino… veré la luz?

Sobre la notación - (musicalizando a Foucault)


“Y el espacio de las semejanzas inmediatas se convierte en un gran libro abierto; está plagado de grafismos; todo a lo largo de la página se ven figuras extrañas que se entrecruzan y, a veces, se repiten. Lo único que hay que hacer es descifrarlas" M. F.
Me gusta pensar este libro del mundo “plagado de grafismos” como una partitura a ser descifrada. El mundo es entonces un mundo sonoro, de un lenguaje “rumoroso” pero no de palabras sino de sonidos musicales. Un lenguaje donde lo descifrado es tan elíptico como la grafía que los representa.
Entonces ese espejo opaco entre el sonido y su representación escrita abre la perspectiva de las múltiples versiones posibles.
La música no se puede escribir más que imprecisamente Y es esa brecha entre el mundo del sonido y la representación inacabada de la partitura lo que en realidad representa mejor la condición abstracta de la música.
Su debilidad es su fortaleza.

“Pero, dado que hay una ranura entre las similitudes que forman grafismos y las que forman discursos, el saber y su labor infinita reciben allí el espacio que les es propio: tienen que surcar esta distancia yendo, por un zigzagueo indefinido, de lo semejante a lo que le es semejante.” M.F.

viernes, abril 04, 2008

Las palabras y las cosas

"Hasta fines del siglo XVI, la semejanza ha desempeñado un papel constructivo en el saber de la cultura occidental. [...] En gran parte, fue ella la que la que organizó el juego de los símbolos, permitió el conocimiento de las cosas visibles e invisibles, dirigió el arte de representarlas. [...] La pintura imitaba el espacio, y la representación -ya fuera fiesta o saber- se daba como repetición: teatro de la vida o espejo del mundo, he ahí el título de cualquier lenguaje, su manera de anunciarse y de formular su derecho a hablar".
Michel Foucault - "Las palabras y las cosas"



Estoy tratando de leer por enésima vez el libro de Michel Foucault "Las palabras y las cosas". Encuentro este libro complejo y fascinante en la misma medida (lo terminaré?) Por un lado estoy encantada con las ideas de Foucault, pero por otro lado no entiendo bien de que se trata. Encuentro que una clave para la lectura de este libro, es una aproximación cero científica, y más artística. Las ideas tienen sentido en algún nivel, mas abarcativo (más intuitivo) y es desde allí que viene la fascinación. En el epígrafe que encabeza este texto Foucault habla de "cualquier lenguaje" y la música es un lenguaje con herramientas muy poderosas a la hora de abordar contenidos abstractos.
El universo de Foucault me resulta familiar y cercano. Es para mí un poco como el amor: inexplicable. Me gustan las ideas de Foucault, la terminología que usa, los ejemplos que elige; me gusta el universo donde se mueve. En mi delirio comparativo, lo encuentro bastante cercana a la música que me gusta: Nono, Huber, Etkin, siempre los mismos.
El prólogo donde cita la enciclopedia china de Borges y habla de una categorización de cierta enciclopedia de animales, totalmente organizada y totalmente arbitraria a la vez me pareció siempre un brillante analogía a un tratado de orquestación, donde los instrumentos se dividen en familias, pero se acercan los unos a los otros, independientemente de la familia a la que pertenezcan, de acuerdo a la intensidad con la que toquen, al registro utilizado, o las sordinas empleadas, etc, etc, rompiendo en la práctica compositiva arbitraria cualquier clasificación dada en los libros de orquestación.
El capítulo "La prosa del mundo", donde Foucault piensa el mundo como un texto, me parece un lúcido análisis de la idea de la semejanza y consecuentemente de lo distinto, tanto en función de la relación de los elementos entre sí, o en relación a su contexto.
La filosofía es un camino árido, donde para leer los textos mas o menos bien hace falta conocer el contexto y los predecesores y una aproximación a nivel "divulgación" es un poco una nada. Por eso me entusiasma una lectura más holística de este libro (que me resulta particularmente abstracto en relación a otras cosas de Foucault) a partir de un corpus diferente: la música, ya que ella (no toda) , de alguna manera se ha planteado algunas problemáticas similares y me parece una herramienta interesante a la hora de abordar algunos textos.
Creo que una lectura tan personal, o tan "flipada" como dicen los españoles, es seguramente errónea, o mejor dicho, demasiado subjetiva. Pero prefiero este tipo de error de interpretación al error de entender a Foucault a través de un manual de filosofía escrito por Carpio, por ejemplo, donde nos morimos de aburrimiento y de tristeza existencial.
Tuve la suerte, allá por los 80, de cursar filosofía en la cátedra de Tomás Abraham en el CBC de la Universidad de Buenos Aires, y luego de ir a charlas en el Colegio Argentino de Filosofía que Abraham tenía en ese momento, junto a Christian Ferrer y otra gente.
Me han quedado algunas ideas fragmentarias de aquella época y lecturas, si se quiere, más erráticas; ideas que después volqué de alguna manera en la música. Pero lo que más recuerdo, era que la filosofía era una fiesta ("fiesta o saber"), una explosión de los sentidos y una arena política comprometida: todo a la vez. Y esa actitud no creo que tenga que ver con "la filosofía" o con "la música", sino con la relación que uno tenga con las cosas. Palabras o sonidos.
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