domingo, marzo 23, 2008

Con la suspensión…

Avecillas sonoras que cantáis al sol Requiebros y amores con dulce primor, Parad, tened, parad el curso veloz, Porque esta dormido mi lindo Amor No me lo desveléis, no, ni le recordéis, no. Arrúllad, avecillas, con la suspensión.

Juan de Araujo


Música temprana, el grupo de Adrián Rodriguez van der Spoel presentó su disco “Avecillas sonoras” en el MG de Amsterdam. Se escucharon obras del barroco latinoamericano, principalmente de factura más clásica pero también una amplia gama de obras de índole más popular.

El concierto fue un placer, una fiesta de música “quasi clásica”, esa cosa traspolada que es el barroco traído por las misiones a América, donde se mezclan el filtro de la distancia y la extrañeza cultural, con las visiones de la música de los originarios de América.
Ese “entre medio” fue el tono del concierto. Ese entre dos mundos, lo nuevo y lo viejo, Europa y América, lo profesional y lo artesanal, lo clásico y lo popular. Toda la noche la música fue fluctuando como un péndulo entre polos distintos, quedándose por lo general en el medio, en suspensión, como dice la canción “Avecillas sonoras”.
Es interesante ver lo que pasa con esta traspolación Europea no sólo a otro continente sino a una cultura totalmente distinta. Hay algo que se pierde y algo que se gana en la transmutación del barroco descendido de los barcos. Las obras son en general un sutil cúmulo de rarezas formales, métricas, expresivas, instrumentales. Todo tiene una vuelta de más o de menos. Las frases son un compás mas largo, o más corto, como “Dime Pedro” o “Jesús Jesús”, o los acentos están cruzados dónde el 3/4 juega con el 6/8 - base de nuestro folklore-, o las mezclas instrumentales son eclécticas, cuando por ejemplo la guitarra barroca acompaña al órgano con un rasguido en un ejercicio de estilo a dos voces. Esta rara mezcla de elementos le da a la música mucha frescura y autenticidad.
Me parece que el tono que Adrián encuentra para la interpretación de esta música, ese “entre medio”, es lo más atrayente de su trabajo. Es muy interesante esa total espontaneidad para entrar y salir de los categorías, de lo clásico a lo popular, del rasguido al contrapunto de escuela, de la canción virtuosa a la balada expresiva, de la viola da gamba al bombo legüero, del canto impostado a la voz de peña folklórica. Es una música entre géneros, en suspensión .
La música académica argentina nunca ha sido muy flexible en relación a los géneros populares. Este me parece un lindo ejemplo de comunión de géneros. Hay algo para aprender de todo esto.

boomp3.com


http://www.musicatemprana.com

miércoles, marzo 12, 2008

Petros Ovsepyan

The external immobility of a person sitting on the stage does not imply passive-ness. Frequently physical immobility is the direct result of inner intensity, and it is these inner activities that are far more important artistically. The essence of art is not in its external forms but in its spiritual content. ‘On the stage it is necessary to act, either outwardly or inwardly.
"An Actor Prepares", Stanislavski

Ayer tuve le placer de escuchar una pieza para piano Now the Shadow of the Pillar Part VI de Petros Ovsepyan tocada por Gary Barnett en las series del Karnatic Lab, Amsterdam. Petros Ovsepyan es un compositor norteamericano, originario de Azerbaijan, actualmente residiendo en Berlín.
La música de Ovsepyan trabaja sobre la idea de silencio, un silencio en este caso cargado de expresión que no se transmite sólo a través del sonido, sino a través de la intenciones del interprete. Las respiraciones, los movimientos, pero sobre todo el concepto del sonido en la mente del músico son las señales de una música donde el sonido -que ocurre esporádicamente en esta pieza, en otras nunca- es la constatación de ese contrastado mundo subjetivo más allá de la realidad acústica. El silencio en la música de Petros es el escenario para la expresión, las intenciones y los sentimientos. Es una música, que si bien prácticamente no suena, es altamente expresionista.
Now the Shadow of the Pillar Part VI esta basada en conceptos del realizador teatral Stanislavski, cuya cita encabeza este artículo.

La música de Petros es difícil de programar, de tocar de escuchar. Ayer mismo, la versión de Now the Shadow of the Pillar Part VI no fue muy feliz. El pianista, en una obra donde los gestos son tan importantes, tocaba de espaldas al publico, por lo que la comunicación visual llegaba como un doble rebote entre la mente del pianista y la pared del teatro.
Además los gestos de Barnett fueron muy grandilocuentes y demasiado “pianísticos” para mi gusto. Pero debo reconocer algo, y es que cuando Gary Barnett tocó la pieza de Ovsepyan, mas allá de la capa de gestos estereotipados adquiridos por la practica musical de concierto, hubo algo autentico en su versión: una actitud sincera y comprometida, una conexión profunda con la música, siendo el único momento verdadero de la noche.
Petros Ovsepyan, un especie de Gombrowicz de la música, desarrolla su lenguaje musical desde la periferia. El mundo debe todavía cambiar para que la música de Petros encuentre su lugar, pero a la vez, la música de Petros esta cambiando el mundo.

Más info:
http://www.petrosovsepyan.com/en/home.html
http://www.garybarnett.info/Karnatic%20lab%20program%20notes.html incluye notas sobre Now the Shadow of the Pillar Part VI y un video.

Exilio

"Me asombra siempre despertarme y comprobar que he acertado una vez más con este lugar en este mundo, en medio de la infinita variedad del universo; volver a mí exactamente, y no a zapato o a ratón o a bombero (¿y seré siempre yo?); despertar justo aquí, en este mismo sitio donde la cómoda, el ropero y la mesa de noche siguen siendo los mismos, o por lo menos parecen intentarlo. No importa que a veces este cuarto tome un aire distante o conspirador o sentencioso, que haya cierta reticencia en el trato entre los objetos y los muebles. Igual están y casi se diría que no han cambiado."

"Cosa de duendes" , Olga Orozco

domingo, marzo 02, 2008

Nada te debo

boomp3.com

“¿Qué es la Argentina? ¿Es una masa que todavía no ha llegado a ser pastel, es sencillamente algo que no tiene forma definitiva, o bien es una protesta contra la mecanización del espíritu, un gesto de desgano e indiferencia frente a un hombre que se aleja de sí mismo, o frente una acumulación demasiado automática, o frente una inteligencia demasiado inteligente, o a una belleza demasiado bella, o a una moralidad demasiado moral?" En este clima, en esta constelación podría surgir una verdadera protesta contra Europa, si …, si la blandura encontrase un método para hacerse dura…,si la indefinición pudiera convertirse en un programa, o sea, en una definición.

Witold Gombrowicz - Diarios

Pensar qué es la música argentina es una pregunta casi cotidiana de un compositor, sobre todo viviendo en el extranjero. Una pregunta que intenta definir lo individual con la pertenencia a un grupo difícil de definir.

Mi hipótesis es que con la música argentina no pasa nada de nada, y que no va a pasar por mucho tiempo. Ésta es una cuestión que no se dirime con individualidades mas o menos brillantes, sino en términos de proyecto de país.

Esta pregunta de Gombrowicz es vieja, es la misma pregunta de la música argentina desde siempre, pero a medida que pasa el tiempo cobra más actualidad y carga mucha mas tristeza.

Si hay algo que define a la música clásica argentina es que la argentina es un país expulsivo, que no genera las condiciones mínimas para cuidar a sus artistas. Un país que confiado eternamente en la “chispa perpetua” cree que no tiene que hacer nada para proteger su acervo.

Argentina, junto con toda América, es joven porque muere joven. Pero su juventud es también, a pesar de todo, ineficaz. W.G

La música clásica en términos de producción es un genero si se quiere decadente. A diferencia de la literatura por ejemplo, necesita de un corpus sofisticado para existir: ensambles, sistema de conciertos y sobre todo becas y subsidios con continuidad para que los músicos puedan desarrollar su lenguaje (tener tiempo para estudiar y dinero para pagar las clases). Este circuito es totalmente burgués, caro, suntuario, pero lamentablemente indispensable. Estas becas y subsidios no pueden ser reemplazadas por becas desde exterior que ayudan al artista pero a la vez atomizan a las sucesivas generaciones

Por eso los compositores argentinos sufren todos las condiciones del abandono. No hay bibliotecas, no hay edición de partituras, no hay grabaciones, no hay ensambles subvencionados… La actividad musical es diletante y depende de la buena voluntad de los compositores y de los intérpretes bienintencionados.
Ir a México, por ejemplo, nos enfrenta con una realidad distinta en ese sentido: los museos tienen bibliotecas increíbles con revistas, grabaciones de música contemporánea de compositores reconocidos como Julio Estrada y Mario Lavista, pero también de compositores que no han alanzado los cuarenta. A manera de ejemplo, el cuarteto Arditti hizo un proyecto en México similar al que el CEAMC hizo en Argentina en el año 2000 y las obras de los mexicanos están grabadas por un sello y el CD se puede comprar en las disquerías.
Los conservatorios de Holanda están plagados de estudiantes de composición mexicanos con becas de su país – no sólo estudiantes de composición sino de cualquier instrumento-. Es el país latinoamericano con más presencia en Europa. La mayoría de los argentinos que viven en Europa tienen (tenemos) esa “beca” que es algún pasaporte europeo, recibido en la lotería de la inmigración.
Personalmente tuve una beca de Antorchas por dos años para estudiar en Ámsterdam. las condiciones de la beca fueron impecables y el haberla obtenido una gran suerte. Pero sé que es una excepción de una fundación que además ya no existe.
La sensación es que mas allá de las iniciativas individuales- que son en realidad casi todas en la Argentina- para que se pueda hablar de la música académica de un país, se debe pensar en un proyecto colectivo y a largo plazo.

“Poseemos aquí buena materia prima, aunque todavía no nos podemos permitir productos acabados”. W.G

Todavía? Me siento una planta de soja. Incluso los compositores más antisistema –se me ocurren los americanos Cage, Feldman, Partch por ejemplo- son asimilados-si se quiere “fagocitados” -por el sistema y le es dada una entidad. No es lo mismo ser un vagabundo en Lanús y hacer música con objetos encontrados que en Estados Unidos. Y no hablo del valor de las propuestas-ni aquí ni en todo el artículo-sino del cuidado de una sociedad para sus propias cosas. Tampoco hablo de los mecanismos de producción con respecto a los medios de producción (cuántas aclaraciones!).

El mensaje de este texto es bastante triste. Veo la música clásica en general un arte maravilloso en términos de abstracción de lenguaje, que paradójicamente necesita de mecanismos de producción conservadores y decadentes. ¿Será que la música clásica contemporánea será sólo manifestación de las grandes potencias? Así lo parece. Escribir una obra para una orquesta argentina viniendo, por ejemplo, del conurbano bonaerense parece como construir un cohete que va a la luna con latas de tomates.




PD- Lindo tema para otro post es porqué en Holanda tampoco pasa nada de nada y el inmenso y obsoleto apoyo del estado para la música contemporánea la termina convirtiendo en entretenimiento.

Continuará...