viernes, diciembre 21, 2007

Macedonio

Empieza una discusión cualquiera en una casa cualquiera pues llega un esposo cualquiera y busca la sartén ya que él es quien sabe hacer las comidas de sartén y ésta no aparece. Crece la discusión; llegan parientes. Se oye un ruido. Sigue la discusión. Se busca una segunda sartén que acaso existió alguna vez. El ruido aumenta. Tac, tac, tac. No se concluye de esclarecer qué ha pasado con la sartén, que además no era vieja; se escuchan imputaciones recíprocas, se intercambian hipótesis; se examinan rincones de la cocina por donde no suele andar la escoba: Tac, tac, tac. Al fin, se aclaró el misterio: lo que venía cayendo escalón por escalón era la sartén. Ahora sólo falta la explicación del misterio: el niño, de cinco años, la había llevado hasta la azotea, sin pensar que correspondiera restituirla a la cocina; al alejarse por ser llamado de pronto por su madre, después de haber estado sentado en el primer escalón de la escalera, la sartén quedó allí. Cuando trascendió el clima agrio de la discusión conyugal, la sartén, para hacer quedar bien al niño, culpable de todo el ingrato episodio, se desliza escalones abajo y su insólita presencia a la entrada de la cocina calma la discordia.

Nadie supo que no fue la casualidad, sino la sartén. Y si es verdad que puede haberle costado poco por haber sido dejada muy al borde del escalón, no debe menospreciarse su mérito.

Macedonio Fernández, Obras completas, tomo VII

(Buenos Aires, Corregidor, 1987)

lunes, diciembre 17, 2007

Autoreferencial

Mi música añora una infancia donde jugabamos con calculos matematicos de una manera brutal y salvaje. Es esa infancia de la musica occidental cuando las estructuras albergaban materiales profusamente expresivos y exhuberantes. Un mundo en el que la geomotría, la proporcíon se mezclan con la concepción vital de las cosas. Una cosmogonia musical hecha de ciencia y sentimiento.
Mi música añora una infancia donde eramos uno: la estructura, la sensualidad de la musica, el humor y la vida de los hombres alrededor de la música. Todo sentido y trascendente.

Que deberia mejorar?
La tecnica. El contrapunto. El construir formas musicales en el tiempo de forma mucho mas consistente.
El conocimiento de la materia, cosa que hago mas y mas, pero ahora más en funcion de la forma (no solo en funcion de si misma que es lo que me esta absorviendo hasta ahora).
Y dejar que las cosas sucedan sin forzarlas.

lunes, diciembre 10, 2007

Piet-Jan van Rossum

"The music in The informer [by John Ford] often gets interrupted bluntly and suddenly, in mid-phrase producing a silence which the subsequent dialogue resonate strangely”
Michel Chion , “Audio vision”.

Esta cita de Chion me recuerda la música del compositor holandés Piet-Jan van Rossum (aire fresco en estas tierras!!) , y su pieza para ensamble y cinta "Attendre longtemps, je suis sans identité..." tocada por el Ives ensemble. La cinta, que acompaña al ensamble, está construida con sonidos básicos, de sinusoides, clicks y bandas de ruido. Lo interesante no son los materiales que usa van Rossum - que son básicos - sino la manera que articula la cinta con el ensamble instrumental: varias veces, en la mitad de “la frase musical” la cinta se detiene abruptamente. Suena a error. Pareciera que uno de los músicos hubiera desenchufado sin querer el aparato de audio.
Esa fractura produce un efecto de percepción notable ya que en un doble movimiento pone en evidencia la continuidad en la que veníamos sumergidos y plantea una expectativa a futuro.
Pero lo más interesante, es que pone hace visible la convención de la puntuación musical utilizada en el resto de la pieza y la gramática de lo previsible de la música en general, donde todo cortésmente se anticipa, se muestra y se despide, (varias veces si es posible) siguiendo las reglas de cortesía de la condesa Eugenia de Chikoff.

martes, diciembre 04, 2007

Multipanty

También podría llamar este texto el desvanecimiento de las disciplinas artisticas en el siglo XXI e inmediatamente me catapulto a un futuro dentro de 200 años donde la categorización de las distintas ramas del arte es la expresión particular de un pasado extinguido.
Tengo una percepción un tanto contaminada de este tema ya que vivo en Amsterdam, una ciudad que se caracteriza por la "mezcla per se", la fusión (generalmente irresponsable) de culturas, lenguajes, disciplinas, ideas, falta de ideas, etc. Una ciudad-bazar.
Los trabajos que vengo viendo de gente de distintas generaciones, ya sea estudiantes de las escuelas de arte, pero también de artistas establecidos, son propuestas que generalmente están rascando el borde de la categoría artística al que pertenecen. Los bailarines actuan y cantan, los músicos se mueven en escena; la música en forma de objetos sonoros o electrónica forma parte sustancial de las instalaciones visuales. Todos quieren (queremos) escapar un poco a ese mas allá multifeliz. Nadie es profeta en su propia tierra.

No quiero discutir sobre la multipanty que nos envuelve a todos desde los 60, sino sobre esta tendencia que veo, -y que tambien me identifica-. de pensar el propio lenguaje desde el borde de la disciplina, como por ejemplo pensar la música desde el cine, la danza desde lo formal en la música contemporánea, etc, etc.
La disolución de las categorías y el reinado del concepto "en sí" serían dos aspectos del mismo movimiento. Las mismas ideas pueden funcionar en distintos aspectos de esa sinestesia de los lenguajes artísticos : un concepto se puede “ver”, u “oir' u “leer, etc. y las obras se vuelven más “abstractas”, más despojadas de la disciplina pero no necesariamente más amateur.
También esta desestructuración de las disciplinas, esta vuelta al multihombre renacentista, lo veo como un acto político en contra de las instituciones artisticas anquilosadas, como las sociedades de conciertos, galerías de exposición, las escuelas de arte en general, etc, que forman circuitos cerrados petrificados y son cada vez más una expresión totalmente conservadora de un arte del pasado - (perdón que me fuí un poco por las ramas pero tenía ganas de decir esto último).