domingo, septiembre 30, 2007

Ida Lohman

Ida Lohman died last Tuesday, at 46. She was (is) a visual artist devoted to magic lanterns. Her special sensibility could transform simple quotidian materials into very magic images. She used to collect little papers, transparencies, little plastic toys: all these little things were transformed into incredible images in a super example of low tech multimedia.
It was nice to go for a walk with her, because she was constantly finding lot of things in the street for her magic lanterns. You could see how packages of cookies, eggs, straws, crystals, were becoming something extremely abstract and beautiful through the machines.
For the last projects she loved to work with live musicians- that is the way I met her. I will miss her.

http://www.musiscoop.nl/

sábado, septiembre 22, 2007

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Estoy mortalmente aburrida del mundo de la música contemporánea. Para mi ser compositor es otra cosa.
Recuerdo cuando trabajaba en las obras de teatro en Argentina, cuando era mas chica. Recuerdo la intensidad, el sentido profundo de las cosas. Y eso me pasa muy pocas veces en este mundo profesional. El mundo de la música contemporánea (en Europa) es muy marketinero. Es difícil salirse de la raya, hacer algo distinto. El riesgo ya está instituido, lo experimental es lo previsible. El músico profesional es una mezcla de desconocimiento del pasado y miedo del futuro.
En Europa es difícil escaparse de las categorías de inmigrante profesional-indio dodecafónico, de alemán adquirido (todos queríamos ser Lachenmann), o de Cage de maceta. Dejémoslos en paz, que ellos ya hicieron su parte.
Necesito otro mecanismo de acción, crearme otro entorno (mucha gente que llega a este punto, se dedica a la improvisación como símbolo de liberación), necesito instaurar otra posibilidad de las cosas sin irme a vivir al campo.

No tener alma de ejecutante

…sin carecer de naturalidad, les falta naturaleza. Chateaubriand.

Guy Livingston, un pianista muy especial, con muchos recursos musicales y actorales me pidió que escribiera una pieza para piano de 60 segundos para un DVD.
Pensé en escribir una pieza coreográfica para el piano, claro, y el pianista.
Me enfrento a algunos problemas. No quiero, como hice en otras piezas, pedirle al pianista que “haga que toque” o “haga que no toque”. Quiero eliminar el teatro de la pieza. El teatro inducido.

No tener alma de ejecutante. Encontrar, para cada toma, nuevas maneras de condimentar lo que había imaginado. Invención (reinvención) inmediata.
Robert Bresson

domingo, septiembre 02, 2007

Todo lo que no

“Todo lo que no”- examen final de composición de Abel Paul- Conservatorio de Ámsterdam-
24/05/07
Estuve en el examen final de un compositor español llamado Abel Paul. El concierto fue la presentación del escritorio de un compositor, el escritorio de Abel. Se escucharon borradores, estudios, trozos de pieza desechados, bosquejos, así como también algunas piezas acabadas, como la pieza para ensamble de cámara y soprano que lleva justamente el nombre de “Unfinished”.
El concepto de proceso- de inacabado- se hizo presente de muchas maneras diferentes a lo largo de la noche: por ejemplo en "Mecánica de vuelo" una pieza para piano (en realidad para "pianista"), el intérprete desliza sus manos sobre el teclado pulsando solo algunas de las tantas notas que están escritas en la partitura; el tocar del pianista es constante, mientras que el sonido eventualmente se escucha o no.
Otro de los temas presentes en este “cuaderno de compositor” y relacionado con la idea de proceso, de inacabado, fue la reflexión acerca de la idea de adentro y el afuera de una obra, presentadas como contrapartidas inseparables a la manera de un bajo relieve. Los conceptos de adentro y afuera fueron trabajados desde distintos ángulos a lo largo de la noche: adentro y afuera de la tradición, adentro y afuera del escenario, tocar adentro y afuera de los instrumentos musicales, adentro y afuera del rango audible, adentro y afuera de lo que es una obra terminada.
La periferia de la música, “el afuera”, como por ejemplo el aire de los vientos, el ruido de los arcos de los violines, el sonido de los pedales del piano, se contraponen a las cuidadas texturas instrumentales compuestas por Abel, o “el adentro” del instituido mundo clásico.
El adentro y el afuera también del escenario, con sonidos inesperados de músicos tocando en bambalinas crearon no solo cierta sorpresa sino nuevas relaciones gramaticales entre los instrumentistas ubicados en ambos espacios: lejos/cerca, fuente /eco, nítido/borroso. ¿Vacío el adorno o adorno el vacío? es el sugestivo título de una de las piezas para ensamble presentadas en el concierto.
El concierto funciono como un museo: fue el lugar donde encontrar todas estas obras inacabadas, en proceso de composición o tal vez de extinción. Me gusta pensar que todos estos trozos de piezas se terminan de construir en la imaginación de la audiencia, como parte última del proceso de la composición.