1. Now
Esta tarde leo a Adorno – by Cecilia
Arditto
based on a poem by Barbara Belloc
Mini music theater
piece in 6 scenes for bass clarinet, viola, percussion, pickup player and
ventilator
Scene #1 “After a while it is difficult to recall what that really was. I remember the tapping though”
Scene #2 “The
past is printed on a vinyl that is getting more and more wasted every second”
Scene #3 “Memory
has holes, and also the present, no matter we experience it as a continuum”
Scene #4 “Bass
clarinet playing with a past version of itself”
Scene #5 “Present
and past move at different speeds”
Scene #6
“…Anyhow, I remember the spring”
2.
Before
At
café “Lidos”, in Buenos Aires, the Argentine poet Barbara Belloc orally recalls
her poem “Esta tarde leo a Adorno”. She remember and forget different parts of
it, quoting it and reinvent it at the same time, and then she talks about
Adorno, Brahms, vinyls and typewriting machines.
It
is summer in Buenos Aires and the coffee is great.
Back
in Holland, I start exploring Barbara’s palace of memories to write my own
piece. Even in spring the weather is really cold.
I
decide to stamp the music on a vinyl: the soundtrack of my childhood, like
Barbara’s, comes in a vinyl envelope. Vinyls are similar to memories: they get
more wasted every time we play them. My music is about distortion when time
passes. Memory has holes, and also the present, no matter we experience it as a
continuum.
Was
it my memories or hers?
It
is difficult to know what something really was in the past. Like in the
language of dreams, things appear blurry and mixed. I remember some typing… was
it a vibraphone or a gigantic type writing machine? I recall the spinning air…
was it a pick up player or a ventilator? In my theater three musicians are
listening to a record player, and everything turn around together with the
vinyl: memories, sounds and the air sorrounding, like a drunken boat on the sea of music.
In
the palace of our memories all rooms are related in new ways. The same doors
are connected to our present through impossible corridors from the past.
We
are moving from time to time in different version of ourselves: in my piece,
the clarinetist plays a duo with himself in the past and the percussion player
recalls Barbara’s poem in a different language. Memories are blurry and vivid
in the same proportion; this seems to be their quality.
3.
Even before
Barbara’s poem
La casa en llamas
Lo poco o mucho que hubo:
corazón de ceniza
Esta tarde leo a Adorno como si leyera las cartas póstumas de mi padre,
si mi padre hubiera sido visionario, célebre y furioso. Lo leo como un secreto
familiar se lee en voz alta o se rompe un pacto de palabra. Miro a los
costados: la cantidad de papel impreso que tiro a la basura me revuelve el
estómago. Pienso: debería ser inversamente proporcional a lo que escribo, 'o no
ser nada'. Leo a Adorno. Y mientras tanto repito: Adorno, Adorno, Adorno...
como un ronroneo. Lo leo espantada, tan espantada que a cada rato dejo el libro
y ando por la casa vagando, espantando a las arañas con un plumero. Y vuelvo. A
encontrar un mensaje que creo dirigido a mí y, más allá del asombro, bien
interpretar por: una cuestión de consanguinidad. (¿?) Léase: leo a Adorno como si
recordara (como recuerdo) los acordes de la Tercera Sinfonía de Brahms, que mi
padre me asegura que le pedía una y otra vez en la infancia, con Bartok,
Górecki y Saint-Saëns, y no las brumas de sinusoidales y los engranajes rotos
que día y noche sí mecían la casa como un barco ebrio en el mar de la musique
concrète. Adorno, ¡vaya decorado! ¿Me vas a decir que acaso no sabías que
la música hace estragos? ¿Que la música que se escucha en el vientre de la
madre no hace mella en el feto que no es sino todo oídos, huevo-sin-cáscara?
Importa poco. Esta tarde leo a Adorno como un biólogo lee un programa de
forestación artificial en el ojo de un claro de una selva en peligro, en el
tercer mundo, en este mundo, cuando la flecha del tiempo clava el cartel en la
corteza del árbol: SE ACABÓ. O como un huérfano cae a pique sobre las fotos de
sus muertos en busca de aquello que lo desate de su pena. O como un minero
japonés que apila una piedra, y otra, y otra más. Algunos hablan de la guerra,
otros de quién será el soberano. La sombra vengadora está en la sombra y se
despereza. Ahí viene. Adorno, Adorno, Adorno, Adorno: tu nombre es fósforo
Fragata prendido al borde de un terrenito de provincia en sucesión perpetua.
Dice el testamento: "El único pensamiento no ideológico es el que intenta
llevar la cosa misma al lenguaje que está bloqueado por el lenguaje
dominante". De noche duermo y sueño con un campo que es una partitura de
vacas que mugen cosas que entiendo.Después del saqueo: el pozo está vacío.
(potus)




















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